La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto “Construcción y Operación del Puente Boca del Río-Alvarado” ingresó ante la Semarnat con un paquete de medidas de prevención, mitigación y compensación enfocadas en proteger al cangrejo azul, los manglares y el río Jamapa durante los casi 15 meses de obra.
El documento plantea instalar pasos de fauna subterráneos en los puntos donde la infraestructura pudiera interceptar las rutas de migración y desplazamiento estacional del cangrejo azul, especie catalogada como vulnerable y casi extinta en otras zonas. A la par, se establece un monitoreo poblacional constante para reducir afectaciones en las etapas de preparación, construcción y operación del puente.
En materia de vegetación, la MIA contempla el monitoreo y manejo de ejemplares de mangle rojo y mangle negro localizados en la zona de influencia. Las áreas verdes perturbadas serán rehabilitadas con especies nativas de bajos requerimientos de riego y mantenimiento, buscando recuperar la cobertura vegetal propia de la ribera del Jamapa.
Para salvaguardar el cauce, la costa y los suelos, el proyecto incluye un Plan de Manejo Integral del Agua y la prohibición estricta de arrojar objetos, residuos, materiales o sustancias químicas al río, la zona costera o el Golfo de México. También se controlarán derrames de combustibles y líquidos mediante charolas, tarimas y sistemas de contención, además de riegos periódicos, uso de lonas en camiones y apagado de maquinaria cuando no esté en operación para disminuir emisiones.
La vigilancia ambiental se extenderá a fauna silvestre, aves costeras y marinas, mamíferos acuáticos, reptiles y aves rapaces, a fin de evitar daños por maquinaria y actividades de obra.
El puente, de cuatro carriles y 2.06 km totales, conectará Boca del Río con Alvarado sobre el río Jamapa con una inversión de 1,295 millones 891 mil pesos, adjudicada a ICA Constructora y empresas asociadas. La obra contempla además un malecón y boulevard de casi un kilómetro del lado de Alvarado.
Ambientalistas de la Riviera Veracruzana, que han reunido más de 7 mil firmas para exigir pasos seguros para el cangrejo azul, señalan que la especie migra del manglar al mar entre agosto y septiembre, y muere al cruzar la carretera. La MIA recoge parte de esas demandas al integrar cruces subterráneos y monitoreo permanente, mientras pescadores y vecinos de la ribera piden ser informados sobre cada avance para garantizar que se respete el hábitat del crustáceo.





