Tabasco, el antiguo Edén pantanoso, ha perdido más del 95% de sus selvas en poco más de medio siglo y su recuperación natural tardaría entre 50 y 100 años, alerta la investigadora Ofelia Castillo Acosta, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
De acuerdo con la especialista en ecosistemas tropicales, de las 1.2 millones de hectáreas que cubrían casi 50% del territorio en 1940, hoy sobrevive menos de 4%, unas 97 mil hectáreas dispersas. La pérdida es de 1.7 millones de hectáreas, según la Secretaría de Bienestar.
Las causas fueron acumulación de modelos: tala del palo de tinte desde el siglo XVIII, descreme de caoba y cedro para muebles y barcos, los Planes Chontalpa y Balancán-Tenosique en los 60 que arrasaron 115 mil hectáreas para meter ganadería, y la explosión petrolera de los 90.
«Quitamos la selva creyendo que era un estorbo para el progreso», explica Castillo. El resultado es un estado más caliente, con 5 a 8 grados más en zonas deforestadas, menos infiltración de agua y mayor vulnerabilidad: en 2007, 62% del territorio quedó bajo agua y 1.5 millones de personas fueron damnificadas.
Recuperarla no es sembrar por sembrar. Una selva madura necesita décadas para recuperar su estructura, suelos, hongos micorrízicos y fauna como el mono saraguato y el jaguar. Sembrando Vida y la Jornada Estatal que busca plantar 100 millones de árboles de 170 especies —palo de tinto, macuilís, cacao, mangle rojo— son pasos, pero insuficientes si no hay manejo y conservación.
El gobierno de Javier May proyecta reforestar 100 mil hectáreas, pero los científicos insisten: cada hectárea perdida tardará un siglo en volver a ser selva.






