A un mes del partido inaugural entre México y el ganador del repechaje de Oceanía en el Estadio Azteca, la Copa del Mundo 2026 avanza entre tensiones diplomáticas, cuestionamientos a la FIFA y dudas logísticas que ponen a prueba al torneo más grande de la historia, con 48 selecciones y tres países sede.
La principal fricción geopolítica estalló la semana pasada cuando Estados Unidos incluyó a Canadá y México en una alerta de viaje por “riesgo de protestas y actividad criminal en ciudades sede”, lo que provocó notas diplomáticas de Ottawa y Ciudad de México. El Departamento de Estado aclaró que el aviso es rutinario, pero las federaciones de Alemania, Países Bajos y Japón pidieron a la FIFA garantías de seguridad para sus aficiones. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respondió que “las 16 sedes cumplen los más altos estándares” y anunció 20 mil agentes privados adicionales para apoyar a las policías locales.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos intensificaron críticas por las condiciones laborales en obras de ampliación del AT&T Stadium de Dallas y el BC Place de Vancouver. Un informe de Human Rights Watch documentó 340 casos de salarios retenidos a trabajadores migrantes entre 2024 y 2025. La FIFA dijo que auditó a los contratistas y retuvo 12 millones de dólares en pagos hasta que se regularicen los adeudos, aunque activistas exigen un fondo de compensación independiente.
El tema migratorio también golpea al torneo. La orden ejecutiva 14.228, firmada en Washington en marzo, endureció revisiones en aeropuertos y prevé demoras para fans de Medio Oriente, África y Sudamérica. México y Canadá exigieron un “carril mundialista” para agilizar ingresos. La FIFA negocia con el Departamento de Seguridad Nacional un visado especial válido por 45 días que se tramitaría en 72 horas.
En lo deportivo, federaciones europeas reclaman el calendario: el Mundial inicia el 11 de junio, apenas 18 días después de la final de la Champions League. La Asociación de Ligas Europeas envió una carta a Zúrich pidiendo mayor tiempo de descanso para evitar lesiones. La FIFA se negó a mover fechas y recordó que el formato de 104 partidos obliga a arrancar en junio para terminar el 19 de julio.
A la presión se suma el clima. El Servicio Meteorológico de EE. UU. advirtió que Dallas, Houston, Kansas City y Monterrey podrían superar los 38°C durante la fase de grupos. El sindicato mundial de futbolistas FIFPRO pidió pausas de hidratación obligatorias cada 15 minutos si la sensación térmica rebasa 32°C.
Con 5.2 millones de boletos vendidos y 1.1 millones aún disponibles, la FIFA asegura que el torneo “unirá al continente”. Sin embargo, a 30 días del inicio, la política, los derechos laborales y la logística marcan el paso de un Mundial que ya se juega fuera de la cancha.






