Rubén Rocha Moya, gobernador morenista con licencia, anunció este viernes 21 de agosto su regreso al cargo tras 112 días separado, con lo que desplaza a la interina Yeraldine Bonilla Valverde y reactiva la crisis política entre México y Estados Unidos.
Rocha pidió licencia el 1 de mayo, al día siguiente de que el Departamento de Justicia de EU hizo pública una acusación ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra él y otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses por conspirar con Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa, para exportar drogas a cambio de sobornos. El mandatario, de 77 años, ha negado siempre los cargos y dijo apartarse para “no poner en duda la gobernabilidad”.
“Es mi deber cumplir con el mandato de las y los sinaloenses, quienes me eligieron hasta el 31 de octubre de 2027”, declaró. “Me puse a la orden del sistema de justicia de nuestro país para ser investigado de las falsas acusaciones”, añadió. El 26 de mayo acudió a la FGR en Ciudad de México, donde no hay carpeta en su contra.
Durante su ausencia, su exsecretario de Seguridad, el general retirado Gerardo Mérida, se entregó a autoridades estadounidenses y su exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz, renunció en 2024, ambos bajo sospecha de colaboración con Washington.
El regreso no tiene fecha límite porque la Constitución de Sinaloa no fija plazo para licencias mayores a 30 días, como explicó la presidenta Claudia Sheinbaum el 11 de agosto: “Es decisión de él, no han enviado información de detención urgente para extradición”. La Jucopo, encabezada por María Teresa Guerra, había avalado el permiso indefinido.
El PAN denunció “fabricación de impunidad” y Morena defendió el retorno como “moral y jurídicamente correcto”. Rocha concluirá su sexenio en 2027 en medio de violencia creciente en Culiacán.






