La Secretaría de Relaciones Exteriores presentó este jueves 21 de agosto una protesta formal ante el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, por la deportación de mexicanos a terceros países como táctica disuasoria del segundo mandato de Donald Trump.
De acuerdo con CBS y AP, el gobierno de Trump ha enviado sistemáticamente desde abril a 2,284 mexicanos a Guatemala y al menos 247 a Honduras, incluidos 82 que aterrizaron el 13 y 15 de agosto en San Pedro Sula en vuelos militares y de ICE. El Instituto Nacional de Migración confirmó la práctica: los connacionales son trasladados en avión de retornados guatemaltecos y regresados en autobús a Tapachula en menos de 24 horas, con costos cubiertos por México o financiamiento estadounidense.
“El Gobierno de México ha transmitido a las autoridades estadounidenses su rechazo a esta práctica y ha reiterado que toda persona mexicana tiene derecho a ingresar a territorio nacional”, señaló la Cancillería en comunicado. Aseguró que coordina el retorno seguro y digno y agradeció la colaboración de Guatemala, que negó ser tercer país seguro.
El presidente Bernardo Arévalo aclaró: “Llegan en tránsito, no hay refugio”. Honduras no ha respondido oficialmente. Human Rights First denunció que la medida busca presionar a México y genera caos: “Ser deportado ya es traumático, enterarte que te mandan a otro país y luego en autobús es caos”.
El DHS justificó: “Usamos todas las vías legales para la mayor operación de deportación de la historia”. La protesta ocurre tras reclamos por 17 muertes de mexicanos bajo custodia de ICE y la negativa de Washington a recibir notas diplomáticas previas.






