En una intervención que ha conmovido a la opinión pública y a la clase política nacional, Estefanía Juárez Briseño, alumna de quinto grado de la primaria «Héroes de 1864» en Culiacán, utilizó la tribuna del Parlamento Infantil 2026 para denunciar la crisis de inseguridad que asfixia el desarrollo de la infancia en Sinaloa.
La menor describió la violencia como un «monstruo» que ha fracturado el tejido social y, particularmente, ha vulnerado el derecho fundamental a la educación de miles de estudiantes que, debido al riesgo latente de fuego cruzado, han visto interrumpido su proceso académico de manera recurrente.
El saldo humano de la crisis: Un llamado a la acción
Con una claridad que contrastó con la formalidad del recinto legislativo, Estefanía no solo expuso el diagnóstico de una entidad marcada por el conflicto, sino que también enfatizó el costo irreparable de esta situación:
«El temor al fuego cruzado nos ha arrebatado en varias ocasiones la oportunidad de asistir a la escuela. Más grave aún, la violencia ha cobrado la vida de decenas de niñas y niños indefensos, quienes también tenían sueños que ya no pudieron cumplir».
Ante los representantes populares, la estudiante presentó una agenda mínima de seguridad y tejido social para las infancias sinaloenses, enfocada en la recuperación de los espacios públicos y la protección de los centros escolares:
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Infraestructura de seguridad: Instalación de casetas policiales permanentes en las periferias de escuelas y parques.
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Vigilancia activa: Refuerzo de patrullajes en las rutas escolares para garantizar el acceso seguro a los planteles.
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Atención integral: Implementación de programas de salud mental y atención psicológica especializada para menores que han sido testigos o víctimas de actos violentos.
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Fomento a la cultura de paz: Campañas educativas y talleres de convivencia diseñados específicamente para el contexto local.
La aspiración de una generación
El mensaje de Estefanía Juárez Briseño cerró con una exhortación a la responsabilidad compartida entre autoridades y sociedad, reiterando que la paz debe ser una construcción colectiva frente a la degradación de la seguridad.






