PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN Al menos seis elementos del Ejército y la Guardia Nacional perdieron la vida tras la explosión de una mina artesanal en los límites de Michoacán y Jalisco, una región altamente disputada por grupos del crimen organizado.
De acuerdo con reportes preliminares, los hechos ocurrieron en las inmediaciones de la comunidad El Santuario, municipio de Los Reyes, cuando un vehículo blindado de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata activó un artefacto explosivo tipo mina, provocando la muerte de cuatro soldados y dos oficiales de la Guardia Nacional. Además, dos efectivos más resultaron heridos y fueron trasladados de inmediato a instalaciones médicas bajo resguardo federal.
La zona es considerada un punto estratégico para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la facción de Cárteles Unidos, por lo que se mantiene bajo constante vigilancia militar. Sin embargo, los atentados con explosivos improvisados han ido en aumento, convirtiéndose en una táctica recurrente del crimen organizado para repeler operativos de seguridad.
Hasta el cierre de esta edición, ni la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ni la Guardia Nacional habían emitido un pronunciamiento oficial sobre los hechos.
Explosivos, una amenaza creciente
Durante el año 2023, al menos 10 elementos de corporaciones de seguridad fallecieron en circunstancias similares en Michoacán. Uno de los ataques más letales se registró en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, donde seis policías murieron y 15 resultaron heridos por minas terrestres durante un operativo de búsqueda de personas desaparecidas.
Según datos de la Plataforma Nacional de Transparencia, 318 militares han muerto en el actual sexenio en operaciones contra el narcotráfico. En ese mismo periodo, se han registrado más de 2,770 enfrentamientos armados en el país.
Este nuevo ataque subraya el riesgo creciente para las fuerzas de seguridad en regiones dominadas por grupos delictivos, y reaviva el debate sobre la efectividad de la estrategia de seguridad federal frente al uso cada vez más frecuente de armas de guerra por parte del crimen organizado.






