La fractura interna obligó a la dirigencia nacional de Morena a intervenir Campeche. Este sábado 11 de octubre fue presentado en San Francisco de Campeche el diputado federal poblano Eduardo Castillo López como delegado especial de conciliación, con la misión de frenar divisiones y recuperar a militantes que se han ido o amenazan con irse.
La operación ocurre en medio del rechazo de sectores de la base a la dirigencia estatal encabezada por Erick Reyes León y por el presunto respaldo anticipado de la gobernadora Layda Sansores a Pablo Gutiérrez Lazarus, alcalde de Carmen y designado el 22 de abril como coordinador estatal para la Defensa de la Transformación, virtual candidato a la gubernatura en 2027.
Castillo López llegó con un mensaje de humildad inusual: ofreció disculpas públicas.
“Yo hago un acto de humildad y les ofrezco una disculpa a todas y todos los compañeros que se sientan ofendidos, agredidos, a los que se han ido o a los que no se les ha podido atender. No permitiremos que nadie se vaya. Y los que se fueron, iremos a buscarlos”, afirmó.
El delegado anunció una gira por los 13 municipios para escuchar a fundadores desplazados desde 2021 —nombres como Patricia León y Manuel Zavala Salazar— y a militantes de Carmen que acusan desplazamiento sin notificación.
Para el CEN, el riesgo es real. Frente a la figura del exalcalde Eliseo Fernández Montúfar, que capitaliza el descontento, Morena teme perder su bastión del sureste si no recompone la unidad. El PVEM ya respaldó a Gutiérrez Lazarus y la coalición busca cerrar filas.
La pregunta en Campeche es si el perdón llega tarde tras años de señalamientos de imposición y ostracismo interno.




