En Centla, donde los humedales son calles, un cayuco no es folclore, es vida. Por eso la entrega de embarcaciones del Gobierno de Tabasco cambió la rutina de cientos de familias que dependían de pedir prestado para cruzar o pescar.
El programa Embarcaciones Menores, impulsado por el gobernador Javier May Rodríguez, cerrará 2026 con 280 cayucos entregados de forma gratuita a familias ribereñas, más del doble de los 113 de 2025. A esto se suman 260 embarcaciones vendidas en dos años solo a costo de producción. En total, al cierre del año se habrán fabricado 480 cayucos.
Uno de los testimonios más compartidos es el de María Lorena García, de 8 años aprendió a remar en Ribera Alta primera sección, Centla, y heredó de su padre el amor por la mojarra criolla y el pejelagarto. Tras perder la embarcación familiar, vivió años pidiendo cayucos prestados hasta recibir el suyo.
“Esta es nuestra cultura de la zona ríos: la pesca. Ya no vamos a prestar al vecino el cayuco. Ahora, a la hora que yo quiera, lo voy a agarrar”, contó. Ahora planea tirar el palangre cuando salga la topota para pescar bobo liso.
La utilidad va más allá de la pesca de autoconsumo. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (Sedap), encabezada por Guillermo Priego León, los cayucos sirven para llevar a los niños a la escuela, transportar víveres y evacuar durante las crecientes. El 22 de septiembre, en el Centro de Especies Menores, se entregaron 100 cayucos junto con 110 cerdos del programa Crédito Porcino a la Palabra a 210 beneficiarios.
Para las autoridades, el objetivo es volver a llenar los ríos de cayucos, reactivar la pesca y rescatar la tradición de construir la embarcación típica tabasqueña, larga y angosta, hecha para los Pantanos de Centla y la zona de los Ríos.




