Lejos de expulsar a la inteligencia artificial de la temporada de premios, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas aprobó nuevas reglas para los Oscar 2026 que regulan —pero no prohíben— su uso, tras la polémica desatada por El brutalista y Emilia Pérez, cintas que emplearon IA para pulir diálogos y afinar voces.
El comunicado oficial aclara: “Las herramientas de IA generativa ni ayudan ni perjudican las posibilidades de lograr una nominación. La Academia y cada rama evaluarán hasta qué punto una persona estuvo en el centro de la autoría creativa al elegir la película premiada”. Es decir, las producciones que usen IA no quedarán fuera, pero el control humano seguirá siendo determinante.
El debate estalló cuando se reveló que El brutalista usó IA para perfeccionar el acento húngaro de Adrien Brody, y que Emilia Pérez retocó registros vocales. También se supo que Furiosa, Dune: Parte Dos y Sonic 3 recurrieron a algoritmos en efectos y postproducción. Ante la presión, la Academia consideró exigir la divulgación obligatoria del uso de IA, aunque finalmente optó por un formulario voluntario y un lenguaje que prioriza la autoría humana sin penalizar la tecnología.
Durante la 98ª ceremonia, prevista para el 15 de marzo en el Dolby Theatre, la IA fue protagonista en el discurso. Will Arnett, al presentar las categorías de animación, soltó: “Esta noche celebramos a las personas, no a la IA. La animación es más que una simple sugerencia, es una forma de arte que debe protegerse”. El público se puso de pie. Conan O’Brien también bromeó: “No faltaron chistes sobre las implicaciones de la inteligencia artificial en el cine”.
Productores de la gala señalaron que, frente al avance tecnológico, este año quisieron “mostrar cómo estas películas están moldeadas por personas reales, con sus manos, sus experiencias y su corazón”. La Academia busca equilibrio: aprovechar la IA en edición, VFX o doblaje sin que sustituya decisiones creativas.
Así, los Oscar 2026 no le cierran la puerta a la IA, pero le ponen un vigilante: el ser humano. Las películas podrán usar algoritmos para crear, pero si no hay un autor de carne y hueso “en el corazón de la obra”, la estatuilla dorada se alejará. Hollywood acepta la herramienta, siempre que no reemplace al artista.






