El gobierno de Donald Trump notificó este viernes al Congreso que las “hostilidades” con Irán “han terminado”, a 60 días de haber informado oficialmente el inicio de la ofensiva del 28 de febrero. Con ello, la Casa Blanca elude el plazo de la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, que obligaba al Ejecutivo a solicitar autorización legislativa para continuar operaciones militares más allá de dos meses.
“Las hostilidades que comenzaron el sábado 28 de febrero han terminado”, sostuvo un alto funcionario bajo anonimato, al argumentar que Estados Unidos e Irán no han intercambiado fuego desde el alto el fuego vigente a partir del 7 de abril y ampliado la semana pasada. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró ante el Senado que “en este momento nos encontramos en un alto el fuego, lo cual, a nuestro entender, significa que el plazo de 60 días se pausa, o se detiene”.
En una carta enviada a los líderes del Congreso, Trump afirmó que “la amenaza que Irán representa para Estados Unidos y nuestras Fuerzas Armadas sigue siendo significativa”, aunque insistió en que las operaciones militares han “cesado”. La misiva llega tras semanas de presión bipartidista para que la Administración acudiera al Capitolio antes del 1 de mayo, fecha límite legal.
El mandatario declaró en los jardines de la Casa Blanca que “continúan las conversaciones” y planteó dos escenarios: alcanzar un acuerdo o “aniquilarlos”. También se mostró “insatisfecho” con la última propuesta iraní, mediada por Pakistán, que posterga el tema nuclear hasta que termine formalmente la guerra y se resuelva el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz.
Trump aseguró haber hablado directamente con Irán y reiteró que Teherán “no puede tener un arma nuclear”. Afirmó que las fábricas de drones iraníes están “reducidas en aproximadamente un 82% y sus fábricas de misiles casi en un 90%”.
Irán mantiene cerrado el paso a buques que no sean propios por Ormuz, mientras http://EE.UU. sostiene un bloqueo a petroleros iraníes. El canciller Abás Araqchi dijo que Teherán exige primero el fin formal del conflicto y garantías de que Washington no reanudará los ataques antes de negociar su programa nuclear.
Con el anuncio, la Casa Blanca considera que no requiere aval del Congreso para mantener presencia militar en la región, aunque analistas advierten que la tregua es frágil y el conflicto podría reactivarse si fracasa la diplomacia.






