PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Canadá concretó este viernes la apertura de su primer consulado en Groenlandia, ubicado en la ciudad de Nuuk, en un contexto internacional marcado por recientes tensiones políticas en torno al futuro del territorio ártico. La nueva sede diplomática refuerza la presencia canadiense en la región autónoma del Reino de Dinamarca y busca ampliar la cooperación bilateral.
Aunque la decisión de establecer el consulado fue tomada desde diciembre de 2024, antes del inicio del segundo mandato presidencial de Donald Trump en Estados Unidos, la inauguración formal se había pospuesto debido a las condiciones climáticas extremas. Finalmente, las autoridades canadienses encabezaron el acto oficial esta semana.
Durante la ceremonia, Canadá expresó su respaldo a la soberanía de Groenlandia y a la integridad territorial de Dinamarca, subrayando que el futuro del territorio debe ser definido exclusivamente por sus habitantes y el Estado danés. Funcionarios canadienses destacaron que la apertura del consulado no responde a presiones externas, sino a una estrategia de cooperación a largo plazo en el Ártico.
El evento contó con la presencia de la gobernadora general de Canadá, Mary Simon, así como de la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, quien señaló que su país mantendrá un compromiso constante con Groenlandia y Dinamarca en los ámbitos diplomático, social y económico.
Previo a la inauguración, Anand sostuvo un encuentro en Copenhague con el canciller danés Lars Løkke Rasmussen, con quien coincidió en la importancia de fortalecer la relación bilateral. El funcionario danés celebró la apertura del consulado, al considerar que facilitará nuevos canales de intercambio comercial y colaboración regional.
Como parte del interés canadiense en la región ártica, Ottawa desplegó frente a las costas de Nuuk una patrullera rompehielos de su Guardia Costera, acción que refuerza su postura sobre la protección y estabilidad del Ártico.
La inauguración también reunió a representantes de comunidades inuit de Canadá, reflejando los lazos históricos y culturales que mantienen con la población de Groenlandia, donde la mayoría de los habitantes pertenecen a este pueblo originario.
Días antes, los jefes de gobierno de Canadá y Dinamarca reiteraron de manera conjunta su respaldo a la soberanía groenlandesa, dejando claro que cualquier decisión sobre el territorio corresponde únicamente a Dinamarca y a la población local.






