Apicultores de Campeche encendieron las alertas ante la intención de vender los centros de acopio de la empresa Miel Cera y Cera, una de las principales comercializadoras de miel en la entidad. La posible venta de estas instalaciones pondría en riesgo la cadena productiva de cientos de familias que dependen de la venta directa y organizada de su cosecha.
Los centros de acopio funcionan como puntos clave para que los productores entreguen su miel con garantías de peso, calidad y pago justo. Ahí se concentra el producto de cooperativas y pequeños apicultores de municipios como Hopelchén, Calakmul, Campeche y Champotón. Si se privatizan o se venden a particulares, los productores temen perder un espacio que les asegura precio y logística.
“Nos quieren quitar los centros y nos dejan a merced de coyotes. Ahí llevamos nuestra miel, nos pesan bien, nos pagan a tiempo. Si los venden, ¿dónde vamos a entregar? Nadie nos va a dar las mismas condiciones”, reclamó un apicultor de Hopelchén, corazón de la producción apícola estatal.
La empresa Miel Cera y Cera no ha detallado los motivos de la posible venta, pero versiones internas apuntan a ajustes financieros y reestructuración de activos. Sin embargo, para el sector apícola campechano la decisión cae en mal momento, cuando la producción enfrenta sequía, baja floración y altos costos de insumos.
Campeche es de los principales estados productores de miel orgánica en México y gran parte de esa miel se exporta. Los centros de acopio son el puente entre el campo y los mercados internacionales. Venderlos, advierten los productores, fractura esa conexión y abre la puerta a intermediarios que pagan menos.
Organizaciones apícolas ya solicitaron mesas de diálogo con la empresa y con autoridades estatales para buscar alternativas. Piden que, de concretarse la venta, se garantice que los nuevos operadores mantengan condiciones justas y transparentes para los productores.
En juego está no solo un negocio, sino la estabilidad de cientos de familias que viven de la miel campechana.






