En un posicionamiento que reconfigura el escenario político del estado, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, rompió el silencio tras confirmarse la postulación de su sobrino como candidato del Partido del Trabajo (PT) a la gubernatura, calificando el hecho como una ruptura de los acuerdos políticos y de la lealtad hacia el movimiento de la Cuarta Transformación.
La mandataria estatal fijó una postura tajante al desmarcarse de manera pública de las aspiraciones de su familiar, rechazando que su administración o el legado de su apellido avalen dicho proyecto electoral.
Antepone el proyecto político sobre los vínculos familiares
Durante su declaración, Sansores San Román enfatizó que la disciplina institucional y la continuidad del proyecto de nación deben prevalecer de manera irrestricta por encima de cualquier interés consanguíneo o ambición personal:
«Me siento traicionada», confesó de forma contundente la gobernadora, añadiendo que no tolerará que se ponga en riesgo la unidad del bloque oficialista mediante estrategias que busquen saltarse los procesos internos de selección.
La postura de la jefa del Ejecutivo campechano envía un mensaje de control hacia el interior de la estructura morenista, remarcando que la pertenencia al movimiento exige coherencia y apego a las líneas de conducción dictadas desde la dirigencia del partido, incluso frente a disidencias en el núcleo familiar.
Fisuras en la coalición local
La decisión del familiar de la gobernadora de competir bajo las siglas del PT expone una fractura en las negociaciones de la alianza local, forzando a los liderazgos a definir sus posturas de cara al proceso electoral en la entidad.






