Decenas de artistas locales transformaron el arte en un homenaje al Mundial 2026 con una serie de esculturas que capturan la identidad de Monterrey y su pasión por el fútbol. Las piezas, instaladas en puntos clave de la ciudad, forman parte del programa “Arte y Balón” impulsado por el Comité Organizador y la Secretaría de Cultura estatal.
El proyecto reunió a 35 creadores de la zona metropolitana, quienes trabajaron durante tres meses en 12 esculturas monumentales colocadas en la Macroplaza, el Paseo Santa Lucía, la Explanada de los Héroes y las inmediaciones del Estadio BBVA. Cada obra combina materiales como acero, cerámica, resina y cantera con íconos regiomontanos: el Cerro de la Silla, la industria, la carne asada, la música norteña y la afición rayada y tigre.
Una de las piezas más fotografiadas es “Gol de Barrio”, de la escultora Ana Villarreal, que muestra a niños jugando descalzos sobre un balón hecho de mosaicos con escudos de equipos locales. Otra, “Industria y Pasión”, de Miguel Garza, representa un balón saliendo de un horno de fundición, en referencia al pasado acerero de la ciudad.
El curador del proyecto, David Pérez, explicó que el objetivo fue contar Monterrey desde sus raíces y su gente. “No queríamos solo balones gigantes. Pedimos a los artistas que narraran qué significa el fútbol aquí: familia, trabajo, orgullo, rivalidad sana”. Todas las esculturas incluyen placas con códigos QR que despliegan la historia de la obra y un mapa para visitar el circuito completo.
La inversión fue de 9.8 millones de pesos, con apoyo de la iniciativa privada y fondos del Fideicomiso para la Promoción Turística. El circuito estará disponible hasta diciembre de 2026 y busca convertirse en un atractivo para los más de 600 mil visitantes que se esperan por la Copa del Mundo. Monterrey será sede de cuatro partidos, incluido uno de dieciseisavos de final.
Comerciantes del Barrio Antiguo reportaron un aumento de 20% en afluencia desde la instalación de las primeras piezas. Guías turísticos ya ofrecen recorridos temáticos que conectan las esculturas con murales, cantinas tradicionales y miradores.
La Secretaría de Turismo estatal indicó que las obras permanecerán como legado urbano. Al concluir el Mundial, se evaluará donar algunas a escuelas y parques públicos para mantener viva la relación entre fútbol, identidad y arte.
Con esta apuesta, Monterrey recibe el Mundial 2026 no solo como sede deportiva, sino como escaparate cultural. Las esculturas recuerdan que aquí el balón también se pinta, se moldea y se presume con orgullo regio.





