La UEFA amenazó a la FIFA con emprender acciones legales, arbitrajes y denuncias regulatorias por el fallido plan del presidente Gianni Infantino de vender una participación de los beneficios de futuros Mundiales a inversores privados.
El organismo rector del futbol europeo envió el viernes una carta a través del bufete Dechert, en Nueva York, en la que notifica formalmente a la FIFA que está «considerando activamente acciones legales, arbitraje y/o quejas regulatorias derivadas del plan FFE (FIFA Forward Enterprise) propuesto por la FIFA y todos los asuntos relacionados».
La misiva, vista por Associated Press y fechada el 1 de agosto, exige además la conservación total de pruebas e incluye a 18 ejecutivos de FIFA, entre ellos el propio Infantino, el director financiero Thomas Peyer y el director de desarrollo Arsène Wenger. La UEFA advierte que cualquier destrucción, eliminación o alteración de documentos, mensajes o datos «puede constituir destrucción de pruebas».
El plan secreto, revelado el 28 de julio por The Times, contemplaba escindir las operaciones comerciales de FIFA en una filial valorada en 20 mil millones de dólares, FIFA Forward Enterprise, y vender el 20% a capital privado para recaudar 4,200 millones de dólares. El inversor principal sería la firma Thrive Capital, del neoyorquino Joshua Kushner.
A cambio, Infantino ofreció a cada una de las 211 federaciones miembro un pago único de 20 millones de dólares con fecha límite del 19 de septiembre para aceptar.
La propuesta desató una crisis sin precedentes. El 30 de julio, las 55 federaciones de UEFA acordaron por unanimidad boicotear todas las competiciones FIFA mientras el plan siguiera vigente, lo que habría dejado fuera del Mundial 2030 a la campeona España y a semifinalistas como Francia e Inglaterra.
«El alma y la gobernanza del futbol no son activos con los que se pueda comerciar. La Copa del Mundo no está en venta», señaló la UEFA.
Ante la presión, Infantino retiró el plan la madrugada del sábado 2 de agosto, pero la UEFA aseguró que ya perdió la confianza y que «ninguna opción debe quedar fuera de la mesa», incluida la petición de su salida tras 10 años en el cargo.






