El Ayuntamiento de Veracruz y la Embajada de Bélgica en México firmaron este martes un memorándum de entendimiento para fortalecer vínculos históricos, culturales y económicos entre el puerto y la región de Flandes, con énfasis en logística portuaria, energías limpias y turismo.
La alcaldesa Patricia Lobeira encabezó la ceremonia en el Palacio Municipal junto al embajador belga Johan Verkammen. Ambos destacaron que la relación data de 1838, cuando Bélgica fue uno de los primeros países en reconocer la independencia de México y estableció su primer consulado justo en Veracruz.
El acuerdo contempla tres ejes:
Logística y comercio: Intercambio de buenas prácticas entre el Puerto de Veracruz y el Puerto de Amberes-Brujas, segundo más grande de Europa. Se creará una mesa de trabajo para atraer navieras belgas y facilitar exportación de café, vainilla y productos agroindustriales veracruzanos.
Economía azul y energía: Empresas flamencas asesorarán en proyectos de energía eólica marina y rehabilitación de muelles con tecnología sostenible. La firma Jan De Nul mostró interés en dragados de bajo impacto ambiental.
Cultura y educación: La Universidad Veracruzana y la KU Leuven alistan un programa de doble titulación en ingeniería portuaria. Además, 2027 será “Año de Bélgica en Veracruz” con exposiciones en el Museo Naval y el Baluarte de Santiago.
“Veracruz es la puerta histórica de México al mundo. Hoy la reabrimos hacia Bélgica para generar empleo y traer inversión verde”, declaró Lobeira. El embajador Verkammen subrayó que 40% de las exportaciones mexicanas a la UE pasan por puertos belgas, por lo que la alianza “acorta la distancia” entre ambos mercados.
La SEDECOP estimó que el intercambio comercial Veracruz-Bélgica ronda los 120 millones de dólares anuales, con potencial de duplicarse en tres años. Como primer paso, una delegación empresarial veracruzana viajará a Amberes en noviembre para el foro “Ports of the Future”.
El hermanamiento retoma la memoria de 1864, cuando ingenieros belgas participaron en el trazo del ferrocarril Veracruz-México. Ahora, 163 años después, el puerto busca que esa historia se traduzca en contenedores, becas y turbinas.






