El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la imposición de un arancel global del 10% a las importaciones, luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos revocara parcialmente algunos de los gravámenes vigentes aplicados por su administración.
El mandatario informó que la medida entrará en vigor en un plazo de tres días y estará sustentada en la Ley de Comercio de 1974, legislación que otorga al Ejecutivo facultades para imponer aranceles temporales de hasta 15% durante periodos de 150 días.
Trump adelantó que firmará una orden ejecutiva para aplicar el nuevo impuesto con base en la Sección 122 de dicha ley, la cual se sumará a los aranceles ya existentes. Además, señaló que su gobierno iniciará diversas investigaciones comerciales bajo la Sección 301 y otros mecanismos legales, con el argumento de proteger a Estados Unidos de prácticas comerciales que considera desleales.
“Tenemos alternativas muy poderosas”, afirmó el presidente, al señalar que recurrirá a distintos marcos legales para sostener su política arancelaria, pese a la resolución judicial.
Reacción al fallo judicial
El anuncio se dio apenas unas horas después de que el máximo tribunal estadounidense determinara que el Gobierno federal no cuenta con facultades inherentes en tiempos de paz para imponer aranceles utilizando la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977, al considerar que dichos gravámenes constituyen impuestos que requieren aprobación del Congreso.
Trump aseguró que la Corte Suprema no anuló los aranceles en su totalidad, sino únicamente el uso específico de la IEEPA como fundamento legal.
“La Corte Suprema no anuló los aranceles. Simplemente anuló un uso particular de los aranceles de la IEEPA”, sostuvo.
Otras leyes invocadas
El presidente también mencionó que su administración podría recurrir a la Ley de Expansión Comercial de 1962, firmada durante el gobierno de John F. Kennedy, que amplía la autoridad presidencial para modificar aranceles por motivos de seguridad nacional.
Asimismo, citó la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, una de las normativas más controvertidas en la historia económica estadounidense, que elevó los aranceles a niveles récord con el objetivo de proteger a agricultores e industrias locales durante la Gran Depresión.
Visiblemente molesto por la resolución judicial, Trump concluyó que, aunque el proceso para imponer aranceles será ahora más complejo, su administración continuará con la estrategia de protección comercial utilizando otros instrumentos legales disponibles.






