Un tornado acompañado de granizada atípica sorprendió la tarde del jueves a comunidades enclavadas en los límites de Puebla y Veracruz, dejando techos colapsados, cultivos arrasados y caminos bloqueados entre los municipios de Zacualpan y Tlilapan. El fenómeno duró 18 minutos, pero bastó para que el paisaje serrano quedara cubierto por una capa de hielo de hasta 15 centímetros.
Protección Civil estatal reportó que el evento inició a las 16:40 horas, cuando una supercelda formada por el ingreso de humedad del Golfo y una línea seca descendió sobre la Sierra Negra. Vecinos de Xoxocotla, Mixtla y Tecamalucan grabaron el embudo que tocó tierra cerca de la carretera federal 150, derribó 23 postes de luz y arrancó láminas en 140 viviendas. La granizada, con piedras de hasta 4 centímetros, perforó tinacos y abolló 60 vehículos.
No hubo víctimas mortales, pero 12 personas fueron atendidas por hipotermia y cortaduras, entre ellas tres menores. La CFE informó que 4,800 usuarios quedaron sin energía y que el servicio se restablecerá en 48 horas. Caminos rurales a Zongolica y Ajalpan permanecen cerrados por deslaves y árboles caídos.
En Tlilapan, el alcalde Desiderio Tlehuatle declaró emergencia municipal. Brigadas del Ejército activaron el Plan DN-III-E y reparten cobijas, láminas y despensas. La Secretaría de Agricultura estimó pérdida total en 320 hectáreas de maíz, café y chayote, base económica de 600 familias. “En marzo cayó helada, ahora granizo. Ya no nos levantamos”, dijo Carmela Xalamihua, productora de Xoxocotla.
El Servicio Meteorológico Nacional explicó que la combinación de calor diurno de 32 grados, humedad y viento en altura generó la rotación. Es el tercer tornado registrado en la zona en 15 años, pero el primero con granizo de ese tamaño. La Coordinación Nacional de Protección Civil emitió alerta para 22 municipios por posibles tormentas severas este viernes.
Autoridades pidieron a la población asegurar techos, no resguardarse bajo árboles y reportar cables caídos al 911. La Secretaría de Bienestar censará daños para incluir a los afectados en el programa de desastres naturales. Mientras tanto, cuadrillas y vecinos retiran hielo con palas y escobas, antes de que la siguiente lluvia convierta el granizo en lodo.






