Entre edificios derruidos, puestos de control y el eco de explosiones a lo lejos, más de mil corredores desafiaron este viernes los estragos de la guerra para participar en la décima edición del Maratón de Palestina, una carrera que se ha convertido en símbolo de resistencia y esperanza en medio del conflicto.
Bajo el lema “Corre por la libertad”, el evento organizado por la ONG Right to Movement reunió a 1,127 participantes de 42 países. La ruta de 42.195 kilómetros inició en la Plaza de Yasser Arafat, en Ramallah, y atravesó calles marcadas por muros, alambradas y tramos cerrados por el ejército israelí. Debido a las restricciones de movilidad, los corredores completaron el maratón dando cuatro vueltas a un circuito de 10.5 km, diseñado para no cruzar checkpoints.
“Cada kilómetro es un acto de protesta. Corremos porque nos niegan el derecho a movernos libremente”, dijo George Zeidan, fundador del maratón, mientras ajustaba su dorsal 1948, año de la Nakba. Zeidan perdió su casa en Gaza en octubre de 2023 y hoy entrena entre escombros.
La edición 2026 se realizó con medidas extremas de seguridad. La Media Luna Roja Palestina desplegó 12 ambulancias y 80 voluntarios. No se permitió la participación de corredores de Gaza por el cierre total de los cruces. Aun así, 63 atletas gazatíes enviaron videos corriendo en refugios y calles bombardeadas; sus tiempos fueron sumados de forma simbólica al cronometraje oficial.
Entre los participantes destacó Sanaa Al-Khatib, de 27 años, quien perdió una pierna en un ataque aéreo en Jan Yunis en 2024. Completó los 10 km en silla de ruedas deportiva con una bandera palestina pintada en el casco. “No corro con las piernas, corro con mi pueblo”, declaró al cruzar la meta.
El ganador élite fue el keniano Peter Mwangi con 2:28:14, pero el aplauso más fuerte lo recibió Mahmoud Darwish, de 16 años, del campo de refugiados de Aida, quien llegó descalzo en el lugar 347. “Mis tenis se quedaron bajo los escombros. Pero mis sueños no”, dijo.
La ONU estimó en abril que 72% de la infraestructura deportiva de Gaza está destruida y que más de 400 atletas palestinos han muerto desde octubre de 2023. Por eso, cada corredor portó un brazalete negro con nombres de deportistas fallecidos.
El maratón no entrega premios en metálico. El único trofeo es una pieza de olivo tallada en Belén. “Aquí no se corre por medallas. Se corre para decirle al mundo que seguimos vivos”, cerró Zeidan mientras voluntarios repartían agua y dátiles a los participantes.
La próxima edición está programada para marzo de 2027, “si el muro nos deja”, como reza la camiseta oficial.






