El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, confirmó que ocho personas perdieron la vida y 30 más resultaron heridas —nueve de ellas en estado crítico— tras un tiroteo perpetrado en una escuela de nivel secundaria y una vivienda en la provincia de Nonthaburi, al norte de Bangkok.
Entre las víctimas mortales se identificó a los abuelos del presunto agresor, profesores de la institución y el propio atacante, quien se quitó la vida. Las autoridades policiales aclararon que, a diferencia de los primeros reportes difundidos, ningún estudiante falleció durante el ataque.
Planificación del ataque y perfil del agresor
De acuerdo con los peritajes preliminares expuestos por el jefe del Ejecutivo tailandés y el viceministro del Interior, Polapee Suwunchwee:
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Móvil presunto: Las primeras líneas de investigación sugieren que el ataque estuvo motivado por cuadros severos de «estrés académico».
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Planificación: La secuencia de hechos evidencia un ataque deliberado y preconcebido con objetivos específicos.
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Armamento: Se empleó una pistola compacta registrada legalmente a nombre del abuelo del agresor —un exprofesor—. Al momento de ser neutralizado, el estudiante aún portaba más de 30 cartuchos útiles.
Cierre institucional y debate sobre el control de armas
El ataque ocurrió en la Escuela Debsirin Nonthaburi, un prestigioso centro educativo público para estudiantes de entre 12 y 18 años ubicado a 15 kilómetros de la capital. La dirección del plantel anunció la suspensión total de clases presenciales hasta el lunes 17 de agosto para facilitar el trabajo de los peritos del Ministerio de Educación y la Policía.
El suceso reabrió la discusión nacional sobre el control de armamento. El primer ministro Anutin reconoció que la promulgación de una nueva ley sobre tenencia de armas de fuego se mantiene como una tarea legislativa prioritaria y pendiente, en un país que registra una de las tasas más altas de posesión de armas por habitante en la región.






