En un movimiento que marca un antes y un después en la defensa de la identidad artística, Taylor Swift inició trámites ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) para registrar su voz y su imagen como marcas comerciales. La medida, impulsada por su empresa TAS Rights Management el pasado 24 de abril, busca blindar a la cantante frente al uso no autorizado de inteligencia artificial.
La solicitud incluye dos marcas sonoras: las frases “Hey, it’s Taylor Swift” y “Hey, it’s Taylor”, extraídas de audios promocionales de su álbum The Life of a Showgirl, lanzado en octubre. También presentó una marca visual que protege una fotografía icónica del Eras Tour: Swift sobre un escenario rosa, sosteniendo una guitarra rosa con correa negra, vestida con body iridiscente multicolor y botas plateadas, frente a un micrófono bajo luces púrpuras.
El abogado especializado Josh Gerben explicó que la estrategia no solo combate reproducciones idénticas, sino cualquier imitación de timbre, cadencia o tono “confusamente similar” en contextos comerciales. “Es un uso nuevo del registro de marcas que no se ha probado en tribunales”, señaló. A diferencia del derecho de publicidad, que varía por estado, la marca federal otorga herramientas más directas para demandar plataformas que difundan voces o imágenes generadas por IA sin consentimiento.
La decisión llega tras múltiples incidentes: deepfakes pornográficos, falsos apoyos políticos difundidos por Donald Trump en 2024 y chatbots de Meta que replicaban su imagen. “Esto acrecentó mis miedos sobre la IA y los peligros de divulgar desinformación”, escribió Swift entonces.
La artista sigue los pasos de Matthew McConaughey, quien en enero registró su célebre “Alright, alright, alright” y clips de video. Aunque expertos advierten que las marcas no detienen por sí solas la viralización de ultrafalsos, crean un “perímetro legal” para exigir retiradas y sentar precedentes.
Con 14 Grammys y una gira que recaudó más de 2,000 millones de dólares, Swift transforma su voz en activo legal. En la era donde cualquier usuario puede clonar un timbre en segundos, la “era Showgirl” comienza con un mensaje claro: la identidad no se descarga.





