La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no hay una ofensiva del gobierno de Estados Unidos contra México, pese a la imputación del Departamento de Justicia contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con el narcotráfico.
“No hay ninguna ofensiva. Hay coordinación y hay diálogo, pero también hay defensa de la soberanía. Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”, afirmó la mandataria este martes desde Puebla, durante la conmemoración de la Batalla del 5 de Mayo.
Las declaraciones ocurren tras una semana de tensión bilateral. El miércoles pasado, el Departamento de Justicia anunció cargos contra Rocha y otros servidores públicos por su presunta relación con el Cártel de Sinaloa, lo que representa una escalada significativa en las acciones estadounidenses contra los cárteles. Rocha solicitó licencia temporal al Congreso de Sinaloa el viernes y fue sustituido por la gobernadora interina Yeraldine Bonilla.
Sheinbaum explicó que instruyó a la Cancillería y a la FGR a analizar si existen elementos de prueba para que proceda la solicitud de extradición. “La FGR le pide más pruebas, porque no vienen las pruebas que acrediten la urgencia”, detalló. La presidenta cuestionó que la acusación se hiciera pública: “¿Qué objetivo tenía sacarlo de ocho columnas si saben que debería haber confidencialidad?”.
La mandataria reiteró que México actuará conforme a derecho si se prueban las acusaciones, pero advirtió que, de no haber sustento, “quedará en evidencia que hay un objetivo político de Washington”. Insistió en que la colaboración con Estados Unidos se mantiene en seguridad y comercio, aunque “nunca en la historia habían pedido con urgencia una orden de aprehensión contra un gobernador”.
Mientras, instruyó al Gabinete de Seguridad a reunirse con Bonilla para ratificar la coordinación en Sinaloa. El lunes, los titulares de Sedena, Marina y SSPC visitaron Culiacán antes de reportar en Palacio Nacional.
Sheinbaum cerró con un mensaje conciliador hacia Washington, recordando la relación Juárez-Lincoln, pero subrayó: “Es tiempo de principios y un principio que no es negociable es la soberanía”.






