La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo acusó el 2 de septiembre que actores del gobierno de Estados Unidos buscan debilitar a gobiernos soberanos, dividir internamente y influir en elecciones, tras declaraciones del director de la DEA, Terry Cole, que llamó al secretario de Seguridad Omar García Harfuch «socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos».
«Ellos buscan de una u otra manera debilitar a los gobiernos, éste es uno de sus objetivos, y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía, dividirnos internamente. Es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre: generar divisiones al interior del gabinete de seguridad, del gabinete federal. Son tácticas que usan ellos de injerencia», dijo en mañanera en Palacio Nacional, cuestionada sobre si era destape para 2030.
«Ha sido compleja la relación con Estados Unidos. Hemos buscado una buena relación pero ha habido momentos de dificultades», reconoció sobre casi dos años de gestión, con 38 millones de mexicanos en ese país.
Aseguró que no funciona: «Se toparon con pared» por unidad entre Harfuch, Defensa con Ricardo Trevilla, Marina con Raymundo Morales, Gobernación Rosa Icela Rodríguez y Jurídico Ernestina Godoy. «Existe unidad y colaboración».
Sheinbaum advirtió que injerencismo es histórico, no nuevo, y reiteró principio de no intervención: «México no admite injerencia en nuestros asuntos internos, porque nosotros no nos entrometemos en los asuntos internos de otras naciones. Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia».
La mandataria llamó a estar atentos rumbo a elecciones de México 2027 y EU, y afirmó que soberanía «no se negocia, no se entrega».






