A una década de arrodillarse el 1 de septiembre de 2016 durante el himno en pretemporada contra racismo y brutalidad policial hacia afrodescendientes, Colin Kaepernick, 38 años, afirma que la NFL aún lo veta y califica de «falsa» su respuesta antirracista.
«No voy a apoyar a una organización que, primero, me está vetando activamente y, segundo, ha apuntado contra mis hermanos que también han estado protestando», dijo en entrevista inusual a NBC News este 1 de septiembre, reproducida por AFP y AP.
El exmariscal que llevó a 49ers al Super Bowl 47 en 2013, perdido ante Baltimore con dos touchdowns suyos, jugó su último partido el 1 de enero de 2017. Agente libre tras esa temporada, nunca fue contratado. Con Eric Reid demandó por colusión en 2017 y acordó en 2019. Intentó regreso con Raiders en 2022 sin éxito.
«Un talento tremendo», dijo Cameron Heyward, liniero de Steelers, a AP. «No creo que ningún jugador merezca eso. Se siente como si hubiera pagado el precio con su carrera».
Kaepernick reveló que ya no ve NFL: prefiere futbol americano universitario. Mientras, mantiene campamentos Know Your Rights Camp para jóvenes y fundación que paga autopsias independientes, como la del adolescente Nolan Wells de Mississippi.
El quarterback publicará el 15 de septiembre The Perilous Fight, memorias y manifiesto con sello Legacy Lit de Hachette, casi en aniversario de la rodilla. «La gente vio el momento. Pero no vieron los años que lo hicieron posible», escribió.
En 2020 el comisionado Roger Goodell admitió «nos equivocamos por no escuchar», pero nunca ofreció contrato. Donald Trump lo atacó en 2017 pidiendo despidos. Diez años después, el exilio continúa.






