Cables viejos, cuchillas caídas y transformadores reventados tienen a Sabancuy al borde del colapso eléctrico. Vecinos de las colonias Emiliano Zapata, Pénjamo, Banco de Piedra y Benito Juárez se manifestaron otra vez este martes para exigir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que instale transformadores nuevos y sustituya la red de distribución, tras sufrir apagones que ya suman dos o tres por semana.
El último corte ocurrió la noche del 29 de abril. Un apagón dejó sin luz a todo el poblado por más de cinco horas. “Se reventó un cable en Pénjamo, se cayeron las cuchillas y nos quedamos a oscuras. No hay cuadrilla de CFE aquí, tuvo que venir personal de obras públicas del municipio a subirlas”, relató Miguel Zapata Guillermo, vecino afectado. En marzo, un transformador dañado mantuvo a familias sin servicio 15 horas; en octubre, la colonia Emiliano Zapata acumuló cuatro días seguidos de fallas.
Los habitantes señalan que el problema es estructural: la red no se ha renovado en más de 20 años, la población creció y el uso de aires acondicionados disparó la demanda. “Cada vez hay más usuarios y los transformadores no aguantan. Con tantito viento se revientan los cables y nos quedamos sin luz, sin ventilador, sin refrigerador”, explicó Manuel Mendoza Santos, de la colonia Pénjamo.
Además del cambio de transformadores, los pobladores piden una oficina y cuadrilla permanente de CFE en Sabancuy. Hoy dependen de personal que viaja desde Escárcega, lo que retrasa hasta 12 horas la reparación. “Si es fin de semana, tenemos que esperar hasta el lunes. Mientras, se nos echa a perder la comida y se dañan los aparatos”, dijo Ana Mejía Ancona.
Las pérdidas económicas se acumulan: electrodomésticos quemados por bajones de voltaje, negocios que cierran y familias que deben dormir en casas de parientes para escapar del calor. “Pagamos recibos cada vez más caros por un servicio que falla todos los días. CFE tiene que invertir en cables nuevos, postes y transformadores”, reclamó Sandra Romero López, de Banco de Piedra.
Hasta ahora, la paraestatal no ha anunciado un plan de modernización para la villa. Los vecinos advierten que, si no hay respuesta, cerrarán la carretera Sabancuy-Escárcega como medida de presión. Lo que los acopia no es solo la oscuridad, sino la incertidumbre de no saber a qué hora volverá la luz.






