A 42 días del incendio en la zona perimetral de la Refinería Olmeca que dejó cinco muertos, padres y madres de familia del jardín de niños “Agustín Melgar” y la primaria “Abías Domínguez Alejandro” volvieron a bloquear el acceso a Dos Bocas para exigir la reubicación inmediata de ambos planteles, que comparten barda con el complejo de Pemex.
“Son como cuatro metros y medio entre una barda y la otra. Estamos pegados”, denunció María del Carmen Juárez, vocera de los padres. “Han retirado niños con vómitos, con mareos, con sangrado de nariz. A veces ni siquiera escuchan a la maestra por el ruido; los vidrios vibran”. Más de 200 familias reportan que sus hijos, de entre 5 y 12 años, toman clases entre olor a combustible, ruido industrial y nubes de humo negro.
El 18 de marzo, un derrame y posterior incendio activó las alarmas. Aunque ocurrió antes del horario escolar, la comunidad recuerda que hubo evacuaciones improvisadas y que Protección Civil reconoció que no existe un plan claro de contingencia. “Tenemos una bomba de tiempo aquí al lado. No hay plan de contingencia, nada. Aquí nomás lo que existe es Protección Civil”, dijo Leticia Díaz, delegada de la colonia Petrolera.
Desde entonces, las escuelas suspendieron clases varios días por el olor a azufre y el miedo a una nueva explosión. Padres como Daniela Estrella Rueda señalan que su hija de 9 años sufre dolor de cabeza, vómito y problemas respiratorios desde que empezó la operación de la refinería.
La exigencia es clara: “La reubicación inmediata de la escuela preescolar y primaria fuera de las zonas de riesgo, donde nuestros hijos puedan aprender sin arriesgar sus vidas”. También piden canales de comunicación formales con Pemex y un plan de protección civil mientras se concreta el traslado.
La SETAB ofreció espacios en otros planteles a tres y cinco minutos de distancia para 89 alumnos de preescolar y unos 300 de primaria, pero los padres insisten en que no quieren solo reubicar a los niños, sino al plantel completo, construido por la propia comunidad.
La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a Pemex ayudar en la reubicación tras reconocer la inquietud de madres y padres, aunque dictámenes técnicos no identificaron riesgos directos. El gobernador Javier May, sin embargo, ha dicho que las escuelas se cerrarán y los alumnos se distribuirán en otros centros.
“Ésta es una bomba de tiempo. Si un día ocurre un desastre, no habrá tiempo de correr”, advirtieron las familias. A 42 días del derrame, el olor a hidrocarburo sigue en los salones y la exigencia no se mueve: sacar a los niños del peligro.






