PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En un movimiento destinado a suavizar el clima de confrontación en el Medio Oeste, el encargado de las políticas fronterizas, Tom Homan, confirmó este miércoles la salida inmediata de 700 agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) del estado de Minnesota.
Esta decisión surge tras un periodo de intensa inestabilidad en la zona de las Ciudades Gemelas (Minneapolis y St. Paul). La presencia federal había detonado una ola de protestas ciudadanas, las cuales escalaron significativamente tras la muerte del manifestante Alex Pretti, quien perdió la vida en un incidente con fuerzas federales.
Las claves del repliegue:
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Cifra: Se retira a casi una cuarta parte de los 3,000 agentes desplegados originalmente.
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Condicionamiento: Homan subrayó que la reducción es posible gracias a una mejora en la seguridad del entorno y, fundamentalmente, a un compromiso de colaboración con las autoridades locales.
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El objetivo: El gobierno federal busca que las cárceles estatales notifiquen a ICE sobre reclusos deportables, bajo el argumento de que es más seguro realizar transferencias institucionales que operativos de captura en las calles.
«Estamos retirando a 700 elementos del orden público con efecto inmediato», señaló Homan, quien anteriormente había condicionado este alivio a la postura de las jurisdicciones «santuario».
A pesar de las críticas y los trágicos incidentes recientes, el funcionario defendió los resultados de la intervención en Minnesota, calificándola como un éxito para la seguridad pública local, aunque admitió que la operación no estuvo exenta de fallas. El ajuste en la estrategia parece alinearse con una reciente apertura de la Casa Blanca para disminuir las fricciones en la región.






