PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Con una concurrida presencia de simpatizantes de Morena, la asamblea del movimiento nacional “Construyendo el segundo piso de la transformación” se llevó a cabo este martes en Cancún, en un ambiente marcado por el respaldo al llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de defensa de la soberanía nacional.
Aunque no estuvo físicamente, Rafael Marín participó enviando un mensaje breve en el que adelantó su próxima presencia en el estado: “Por allá voy a estar ya a partir de mañana y nos vemos pronto”, señaló, manteniendo presencia en un evento donde su figura fue referida de manera constante por los oradores, al ser un referente de Morena no solo en Quintana Roo sino desde los orígenes del partido en México.
El primer orador fue el diputado local Ricardo Velazco, quien abrió las intervenciones destacando la relevancia del momento político y la participación de las bases en este tipo de encuentros.
Ian Cárdenas, coordinador nacional del movimiento, destacó el concepto de soberanía como una relación equilibrada frente al exterior: “Cooperación sí, subordinación no”, afirmó, al tiempo que vinculó este principio con la participación de las bases en la vida pública.
En el plano local, la diputada Andrea González defendió la relevancia del tema en la agenda legislativa: “La patria no se vende, se ama y se defiende”, expresó, al subrayar que las decisiones estratégicas del país deben mantenerse bajo control nacional.
Por su parte, el diputado federal Humberto Aldana advirtió sobre los riesgos de una pérdida paulatina de soberanía si no existe información y conciencia social, en un mensaje que apeló a la memoria histórica como referencia para el presente.
El encuentro contó también con la participación de actores políticos locales y mensajes del diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, en una dinámica que buscó reforzar los principios que dieron origen al movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador y su continuidad bajo la actual administración federal.
La asamblea dejó ver que el discurso de la soberanía continúa siendo un punto de articulación política, tanto hacia el exterior como al interior del propio movimiento, en un momento donde las bases mantienen un papel activo en la discusión pública.






