Bajo el hielo blanco hay una herencia negra. El diario danés Politiken documentó que Estados Unidos dejó al menos en 36 bases antiguas e instalaciones militares abandonadas en Groenlandia miles de toneladas de basura, combustible y desechos tóxicos, incluido material radiactivo, que el deshielo amenaza con liberar.
La investigación del Politiken, retomada este mes por medios árticos, revisó archivos desclasificados de la Guerra Fría y fotos aéreas. En total hay más de 30 a 40 sitios levantados entre 1941 y 1967, cuando Groenlandia era colonia danesa y Washington convirtió la isla en plataforma nuclear contra la URSS.
El caso símbolo es Camp Century, la “ciudad bajo el hielo” construida en 1959 a 200 km de Thule. Oficialmente era laboratorio científico. En realidad era la piedra angular del Proyecto Iceworm, una red de 21 túneles de 3 km para ocultar 600 misiles nucleares apuntando a Moscú, con reactor nuclear portátil, hospital, cine e iglesia.
El Ejército la abandonó en 1967 al ver que el hielo se movía. Retiró el reactor, pero dejó enterrado, bajo la premisa de que quedaría “preservado para siempre”:
- 200,000 litros de diésel
- 240,000 litros de aguas residuales
- PCB, refrigerante del reactor y químicos
- Estructuras y residuos radiactivos de baja intensidad
El glaciólogo William Colgan, de la Universidad de York, advirtió en Geophysical Research Letters que el derretimiento podría exponerlo a partir de 2090. “Nadie pensaba que llegaría a la superficie, pero el mundo cambió”, dijo.
No es único. En Ikateq, base aérea de la Segunda Guerra Mundial en la costa este, quedan hangares oxidados, bidones y pistas fantasmas. En Thule, hoy Base Espacial Pituffik, un B-52 con cuatro bombas termonucleares B28 se estrelló en 1968 y dispersó plutonio en la Bahía de la Estrella del Norte.
En 1953, para construir Thule, el gobierno danés dio cuatro días a los inuit de Uummannaq para abandonar sus casas, que luego quemaron, y los reubicó a 128 km al norte.
El gobierno autónomo groenlandés exige desde 2016 la limpieza. “Hemos esperado más de 70 años para que el contaminante asuma la limpieza”, dijo en un documento oficial. La paradoja es que la potencia que hoy reclama la isla por seguridad es la misma que dejó un cementerio tóxico que el cambio climático está por destapar.






