El aroma a huevo podrido y el mar color café ganaron esta semana en Cancún. La presencia masiva de sargazo en plena temporada de verano obligó a turistas nacionales y extranjeros a modificar sus itinerarios, reducir las horas de playa o buscar alternativas lejos del mar.
De acuerdo con el semáforo diario de la Red de Monitoreo del Sargazo, de 21 playas monitoreadas en Cancún, 18 registran recale abundante o excesivo. Las más afectadas son Gaviota Azul, Chac Mool, Coral, Ballenas y Marlín, donde montículos de hasta 50 centímetros cubren la arena y dificultan el acceso al agua.
«Vinimos tres días de Puebla y solo pudimos meternos ayer en Playa Tortugas. Hoy nos dijeron que mejor nos vayamos a un cenote», contó Mariana Ortiz, turista entrevistada en Playa Delfines.
Hoteleros reportan cancelaciones de actividades náuticas y traslados de huéspedes hacia el norte del estado. El sector estima pérdidas de 30% en consumo de playa. Destinos como Isla Mujeres, Costa Mujeres, Playa Langosta, Las Perlas y Holbox se mantienen en semáforo verde y registran sobreocupación.
La Secretaría de Marina prevé que 2026 sea año récord, con 119 mil toneladas de arribo, por encima de las 96 mil de 2025. El Gobierno federal activó el plan de emergencia anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum: 11 buques sargaceros, 16 mil metros de barreras y brigadas de limpieza en 50 kilómetros prioritarios de Cancún, Tulum, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual.
Los hoteles ofrecen ahora itinerarios alternativos incluidos: visitas a cenotes, a Chichén Itzá o parques de la Riviera Maya. «Ya no vendemos solo playa, vendemos experiencia sin sargazo», reconoció Toni Chávez, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, que invierte 150 millones de dólares anuales en contención.






