Poder y Crítica | Redacción | ¿Y dónde está el Director General de Desarrollo Urbano Lorenzo Bernabé Miranda Miranda? Es la pregunta que se hacen todos en el pueblo ante la ausencia del funcionario más corrupto que ha parido la administración municipal desde los tiempos de Víctor Mas Tah pasando por el finado Marciano Dzul y que ahora se esconde de inversionistas y constructores
tras la cancelación del complejo inmobiliario “Maiim” ubicado en la Bahía Solimán, quienes lo buscan ansiosamente para que devuelva el millonario moche que le entregaron para que se hiciera de la vista gorda del impacto ambiental y ecocidio que se cometía por dicha obra.
A través de un corifeo, supuestamente realizó una declaración publicada en la red social Facebook para desmentir que tiene sus días contados como funcionario: “El Director General de Desarrollo Urbano Lorenzo Bernabé Miranda Miranda manifiesta que las obras tienen que regirse mediante normas ambientales y verificadas por autoridades de los tres órdenes de gobierno….
“Garantiza la funcionalidad del ayuntamiento municipal y los trabajos y esfuerzos del alcalde Diego Castañón Trejo en tener un ayuntamiento municipal amable con el medio ambiente.
“Reconoció que administraciones anteriores no se respetaron reglamentaciones, pero se ha tratado de enderezar toda obra a través de los márgenes federales y estatales, para garantizar un Tulum más ordenado”, hasta ahí el escueto comunicado para limpiar su imagen.
Sin embargo, en el Ayuntamiento también se le extraña, sobre todo, la señora de la Tesorería que organiza las tandas, la que vende perfumes fiados que trae de la zona libre de Belice y hasta el vendedor de los kebes y empanadas del parque para que le pague los consumos fiados de la quincena anterior, porque hasta en eso es un miserable y cicatero.
Miranda Miranda puso pies en polvorosa cuando supo que la sentencia emitida por el Juzgado Quinto de Distrito con sede en Cancún que había resuelto el juicio de amparo 952/2024 promovido por la organización civil Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), y que anuló la licencia de construcción del complejo inmobiliario “Maiim”, ubicado en Bahía Solimán, ordenando su demolición al no cumplir con los requisitos legales establecidos, como la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), pues los inversionistas quieren que le devuelva los 10 millones de pesos en efectivo que le entregaron para que emitiera permisos falsos para su construcción.
Ahora se sabe que Bernabé Miranda, falsificó firmas y manipuló permisos relacionados con la sobre densificación, además realizó cobros y derechos en al menos 50 licencias expedidas en circunstancias similares tanto en la Bahía Solimán con en la zona de La Veleta y los alrededores de Aldea Zamá; además de la ampliación de 2 hoteles en la zona arqueológica del Parque Tulum.
Bernabé Miranda ya puso a San Judas Tadeo de Cabeza, trae colgado un collar de ajos y cebollas criollas en el cuello, pues teme que los adoradores de Jesús Malverde, que tienen inversiones en ese destino turístico y que le entregaron una camioneta de alta gama como pago para unos permisos acompañados de un Audi negro para su concubina, le tumben la cabeza ante los embates de los fallos judiciales que afectarían la “lavandería” de departamentos en la zona trendy de Tulum.
Cual tepocata prieta, Bernabé Miranda se encondió bajo las piedras y los aguajes de la Reserva de Sian Kaan esperando una metamorfosis de su anatomía para pasar desapercibido y huir de sus depredadores que lo buscan hasta en los temazcales de la zona maya.
Después del fallo, diversas organizaciones ambientalistas celebraron la cancelación del complejo viviendistico, aunque advirtieron que la vigilancia ciudadana apenas comienza; DMAS exigió que se restauren los ecosistemas afectados y se actualice de manera urgente el Programa de Desarrollo Urbano, a fin de prevenir nuevos casos de urbanización ilegal en zonas de alta sensibilidad ecológica.
El caso “Maiim” expuso la corrupción de Bernabé Miranda quien protegía construcciones sin permisos, con la expectativa de una regularización posterior. Así lo señaló DMAS, que ha documentado otros desarrollos similares como “Adamar”, también en Bahía de Solimán.
Por lo pronto hay carteles de “Se Busca” con la ‘face’ de Lorenzo Bernabé Miranda Miranda, para que devuelva los moches de los inversionistas, pero también que no sea canijo, que pague la tanda, los perfumes, los kebes y empanadas que debe a gente honesta y trabajadora.






