La capital rusa y diversas regiones del occidente del país despertaron este jueves 18 de junio de 2026 bajo el impacto de la mayor ofensiva con vehículos aéreos no tripulados (drones) registrada desde el estallido de la guerra en 2022. La oleada de ataques masivos, lanzada de forma simultánea por las fuerzas militares de Kiev, logró vulnerar el escudo antiaéreo de la megalópolis y golpear, por segunda ocasión en una semana, el corazón de su principal complejo energético e industrial.
De acuerdo con los reportes consolidados del Ministerio de Defensa de Rusia, las baterías de interceptación derribaron un total de 992 drones en las últimas 24 horas sobre territorio controlado por Moscú. De esa cifra global, el alcalde capitalino, Serguéi Sobianin, precisó que 555 aparatos fueron neutralizados en zonas urbanas y suburbanas, de los cuales cerca de 200 tenían como trayectoria directa el centro de la urbe, que alberga a más de 13 millones de habitantes.
Columnas de humo e impactos en el polígono industrial de Kapotnia
La incursión ucraniana provocó escenas de pánico en la periferia moscovita. Los ataques se concentraron de forma quirúrgica en el polígono industrial de Kapotnia, sede de un complejo estratégico de refinerías y depósitos de almacenamiento operados por el consorcio estatal Gazprom. Las explosiones generaron densas columnas de humo negro que cubrieron el cuadrante sureste de la capital, acompañadas por fenómenos de «lluvia de combustible» derivado de la destrucción de los tanques de carburante.
Los daños colaterales e impactos del despliegue defensivo e incursiones reportaron los siguientes saldos:
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Infraestructura comercial: Uno de los drones abatidos impactó directamente sobre el techo de un centro comercial colindante con el complejo petrolero de Kapotnia.
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Víctimas civiles: En la región periférica de Moscú se reportó un saldo de 17 personas heridas, entre las que se encuentran dos menores de edad, de tres y 10 años.
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Fatalidades regionales: Ataques paralelos de largo alcance cobraron la vida de una persona en la provincia sureña de Rostov y otra en la provincia fronteriza de Bélgorod.
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Nuevas alertas: Por primera vez desde el inicio del conflicto, las sirenas de emergencia por amenaza de misiles se activaron en la región de Nóvgorod, ubicada estratégicamente entre Moscú y San Petersburgo.
Colapso del espacio aéreo en la Rusia Occidental
La gravedad de la incursión forzó a las autoridades de aeronáutica civil a decretar el cierre inmediato y total del espacio aéreo en toda la franja occidental del país. Todos los aeropuertos internacionales que sirven a la capital suspendieron operaciones. Canales de monitoreo táctico locales, como Shot, confirmaron la cancelación y desvío de aproximadamente 500 vuelos comerciales y de carga, aislando temporalmente el tráfico aéreo de la megalópolis.
Este escenario contradice de forma directa las declaraciones emitidas hace apenas 48 horas por el jefe del Comité de Defensa de la Duma de Estado, Andréi Kartapólov, quien sostuvo que Rusia poseía el sistema de defensa aeroespacial más sofisticado del mundo y que la capital no requería de esquemas adicionales de resguardo.
Estrategia de desgaste: El petróleo como motor de la guerra
Desde Bruselas, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, legitimó la autoría de la contraofensiva mediante un mensaje de audio distribuido a los corresponsales internacionales, sentenciando de forma tajante: «Si arde Ucrania, va a arder vuestra Moscú». En el mismo mensaje, el mandatario reiteró su propuesta de establecer un cese al fuego inmediato bajo condiciones de negociación bilateral.
Mijailo Podoliak, asesor principal de la presidencia ucraniana, apuntó que la campaña sistemática contra las instalaciones petroleras busca asfixiar financieramente la operatividad del Kremlin de cara al próximo invierno. «El petróleo era el principal instrumento de la guerra. Sin petróleo, no habrá guerra», sentenció el funcionario, advirtiendo que la capacidad tecnológica de Ucrania para fabricar drones y misiles de largo alcance continuará expandiéndose si Rusia no detiene las hostilidades.






