El Mundial 2026, vendido como una mina de oro, le salió caro a su principal anfitrión en México. Grupo Ollamani, dueño del Estadio Banorte – el histórico Azteca – y del Club América, reportó pérdidas netas por 557.2 millones de pesos en el segundo trimestre y proyecta una afectación total de 813 mdp (47 mdd) atribuida directamente a sus «operaciones FIFA».
En su reporte a la Bolsa Mexicana de Valores, la empresa de Emilio Azcárraga Jean explicó que el impacto no es operativo, sino extraordinario: tuvo que absorber los costos que exige la FIFA por su política de «sede limpia» para los cinco partidos que albergará la CDMX, incluido el inaugural del 11 de junio.
El grueso es por los palcos. El Azteca vendió en 1966 títulos de propiedad por 99 años – vigentes hasta 2065 – con acceso gratuito a todo evento. La FIFA exige control absoluto de 15 mil asientos de palcos y plateas. Tras una batalla legal de 18 meses, un juzgado federal dio la razón a los palcohabientes, pero Ollamani tuvo que firmar un convenio por 62.4 mdd (1,087 mdp) para que la FIFA les permita usarlos.
A la pérdida del segundo trimestre, Ollamani suma 255.9 mdp estimados en julio, mes en que se jugaron partidos del torneo.
Para financiarlo, creó paquetes de hospitalidad de 193 mil a 275 mil pesos por partido – con 24 cervezas, una botella y botanas – que generaron protestas de palcohabientes.
El grupo aclaró que invierte además 2,100 mdp en la modernización del estadio, con crédito de Banorte a 12 años, del cual ya dispuso 1,682.7 mdp. Advirtió que los beneficios de esa obra se verán más allá del Mundial.
La empresa, que significa «jugador de pelota» en náhuatl, dijo que la estimación para el tercer trimestre sigue abierta.






