PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En el sur de Veracruz, un niño de tan solo 11 años decidió dar un paso importante por sí mismo: acudió sin compañía al Registro Civil de Boca del Río para solicitar su acta de nacimiento, ya que nunca fue registrado tras su nacimiento. Su objetivo era claro: poder inscribirse en la escuela.
El menor, originario del municipio de Jesús Carranza, explicó que su nacimiento fue atendido por una partera en casa, pero tras el fallecimiento de ella, el trámite del registro fue olvidado. Además, la separación de sus padres y la falta de información dificultaron aún más su situación.
Fue una vecina quien le comentó que para poder asistir a clases necesitaba contar con el acta, lo que lo motivó a actuar. Su determinación sorprendió al personal del Registro Civil, quienes, al conocer su historia, iniciaron los trámites necesarios para proporcionarle una identidad legal.
El proceso no fue sencillo. Fue necesario contactar a sus padres, quienes viven por separado y atraviesan dificultades económicas. También intervinieron autoridades locales y el DIF para reunir los documentos requeridos y completar el procedimiento.
Gracias al esfuerzo conjunto, después de varias semanas, el niño recibió su acta de nacimiento. Con ella en mano, expresó emocionado su deseo de comenzar a estudiar.
Este caso refleja una realidad que aún persiste en México: miles de niñas y niños no cuentan con un acta de nacimiento. Entre las principales causas están la falta de recursos, la distancia a oficinas gubernamentales, desconocimiento de los trámites y rezagos históricos en zonas rurales.
La identidad legal es un derecho básico. Sin ella, los menores no pueden acceder plenamente a la educación, atención médica ni programas sociales. La historia de este niño veracruzano recuerda la importancia de garantizar este derecho desde el nacimiento.






