Candelaria, Camp. La violencia que persigue a los operadores de programas sociales cobró una nueva víctima en Campeche. José Manuel R. C., encargado de la tienda de abasto Diconsa-Segalmex adscrita a la red de Tiendas del Bienestar en el municipio de Candelaria, falleció la madrugada de este miércoles en el Hospital General de Escárcega, poco más de seis horas después de haber sido atacado a balazos cuando cerraba el establecimiento.
El deceso fue confirmado a las 02:15 horas por personal médico y notificado a la Fiscalía General del Estado, que abrió la carpeta CI-3-2026-482 por homicidio calificado. Con su muerte, suman tres los trabajadores vinculados a dependencias del Bienestar asesinados en el sureste en lo que va de 2026, en un contexto de agresiones sistemáticas contra infraestructura y personal de programas federales.
El ataque: seis disparos al cerrar la cortina
De acuerdo con el reporte de la Policía Municipal y testimonios recabados por la Vicefiscalía de Candelaria, el ataque ocurrió alrededor de las 19:40 horas del martes 8 de abril. José Manuel, de 38 años, bajaba la cortina metálica de la tienda ubicada en la colonia Centro, sobre la calle 20 entre 15 y 17, cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta sin placas se aproximaron y abrieron fuego en al menos seis ocasiones.
Tres proyectiles lo alcanzaron: uno en el tórax, otro en el abdomen y un tercero en el brazo izquierdo. Vecinos que se encontraban en una fonda cercana corrieron a auxiliarlo y pidieron apoyo al 911. Paramédicos de Protección Civil lo trasladaron aún con vida al Hospital Integral de Candelaria, pero debido a la gravedad de las lesiones fue referido al Hospital General de Escárcega, donde ingresó a quirófano a las 22:10 horas. Falleció a las 02:15 del miércoles por choque hipovolémico.
“No dijo nada, solo alcanzó a decir que eran dos chavos en moto”, relató una vecina que presenció el ataque y pidió omitir su nombre por temor. La motocicleta fue vista huir rumbo a la carretera federal 186, Escárcega-Villahermosa. Cámaras del C5 ubicadas a dos cuadras captaron parte de la ruta de escape, material que ya está en poder de la Fiscalía.
Una red bajo asedio
La tienda de Candelaria forma parte de las 2,500 Tiendas del Bienestar que Segalmex opera en comunidades de alta marginación para ofrecer productos básicos a bajo costo. Aunque el ataque no ha sido reivindicado, ocurre siete semanas después de la jornada violenta del 22 de febrero de 2026, cuando cerca de 51 sucursales del Banco del Bienestar fueron incendiadas o vandalizadas en seis estados tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Aquella ofensiva, que incluyó 23 sucursales atacadas en Michoacán y 20 en Jalisco, fue interpretada por el gobierno federal como una represalia directa contra los programas sociales insignia. En Michoacán, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla calificó los hechos como “un evidente ataque a uno de los temas insignia del gobierno federal”.
Si bien Candelaria no figura en los reportes de febrero, la Fiscalía de Campeche no descarta que el homicidio esté vinculado a intentos de extorsión. Comerciantes de la cabecera municipal han denunciado en los últimos meses llamadas para exigir “cuotas” a cambio de permitirles operar. La tienda Diconsa, al vender abarrotes y granos básicos, es un punto de flujo constante de efectivo y mercancía, lo que la vuelve vulnerable.
El perfil de la víctima
José Manuel R. C. era originario de Candelaria y tenía cuatro años como encargado de la tienda. Padres de familia y adultos mayores lo describían como “el que siempre ayudaba a encontrar el precio más bajo”. Estaba casado y era padre de dos niñas de 9 y 6 años. Desde enero de 2024, Segalmex había reforzado protocolos de seguridad para encargados tras agresiones en otras entidades, pero en localidades pequeñas el personal suele cerrar solo y sin vigilancia.
Compañeros de la región Escárcega-Candelaria señalaron que desde marzo habían pedido rondines de la Policía Municipal al cierre, por la presencia de motociclistas sospechosos. “Se reportó, pero solo pasaban una vez en la noche”, dijo un trabajador de otra tienda. La alcaldesa de Candelaria, Francisca Cambrano Reyes, condenó el homicidio y aseguró que solicitará a la Guardia Nacional presencia permanente en las dos tiendas del municipio.
Investigación en curso
La Fiscalía Especializada en Delitos de Alto Impacto tomó el caso. Peritos balísticos embalaron seis casquillos calibre 9 mm en la escena. El vicefiscal regional, Wilberth Ruiz Poot, indicó que se indagan dos líneas: extorsión no denunciada y posible represalia por negarse a colaborar con grupos delictivos. No hay detenidos.
La Secretaría del Bienestar federal emitió una esquela y anunció apoyo a la familia para gastos funerarios y becas para las menores. También informó que la tienda de Candelaria permanecerá cerrada hasta que se garanticen condiciones de seguridad para el nuevo encargado.
El patrón que preocupa
El asesinato de José Manuel se suma a otros episodios que han puesto en la mira al personal de Bienestar. En julio de 2024, un adulto mayor falleció en Piedras Negras, Coahuila, mientras hacía fila para reponer su tarjeta de pensión. En febrero de 2025, un hombre fue asesinado a tiros en la colonia Estación Candelaria, en Villa, aunque no estaba vinculado a programas federales. La diferencia ahora es que el blanco fue un trabajador directo de la red de abasto del gobierno.
Organizaciones civiles y la propia Secretaría del Bienestar han alertado que la expansión de sucursales bancarias y tiendas en zonas con presencia de crimen organizado requiere esquemas de protección específicos. De lo contrario, el mensaje de los grupos delictivos es claro: ni la infraestructura ni el personal están exentos.
Un municipio de luto
Este miércoles, la cortina de la tienda amaneció a medio cerrar, con flores y una cartulina que decía: “Aquí se vendía maíz barato, no miedo”. Vecinos montaron un altar improvisado. Doña Elvia, de 74 años, beneficiaria de la pensión de adultos mayores, lloró al recordar que José Manuel le apartaba su kilo de frijol. “Era buen muchacho. ¿Ahora a quién vamos a comprarle?”.
La respuesta, por ahora, es incertidumbre. Mientras la Fiscalía busca a los motociclistas, en Candelaria queda la certeza de que la violencia ya tocó la puerta de la tienda que surtía a los más pobres. Y que, seis horas después del ataque, la cerró para siempre.






