El legendario artista japonés Akihiro Miwa falleció el pasado 20 de junio de 2026 a los 91 años por causas naturales asociadas a su edad, confirmó el 28 de junio su agencia, Office Miwa. La noticia se dio a conocer ocho días después de su muerte, siguiendo la voluntad del artista de mantener su despedida en la intimidad.
Nacido como Shingo Maruyama el 15 de mayo de 1935 en Nagasaki, Miwa sobrevivió al bombardeo atómico de 1945 cuando tenía 10 años. A los 16 años comenzó a cantar música francesa en un café de Tokio, lo que marcó el inicio de una carrera de más de 70 años como cantante, actor, director, compositor, autor y drag queen de cabello amarillo, ícono de la diversidad sexual en Japón.
Para el público internacional, Miwa es recordado por prestar su inconfundible voz grave y andrógina a dos de los personajes más emblemáticos de Studio Ghibli: Moro, la diosa loba que cría a San en La princesa Mononoke (1997), y la Bruja del Páramo en El castillo vagabundo (2004), ambas dirigidas por Hayao Miyazaki. También dio vida a Arceus en Pokémon: Arceus y la joya de la vida.
Su agencia informó que durante el último año Miwa redujo sus actividades profesionales para recuperar fuerzas. Hace tres meses sufrió un deterioro de salud y permanecía en reposo en su domicilio. Sus últimas palabras, pronunciadas antes de cerrar los ojos en silencio, fueron “Gracias”.
El funeral se realizó en Tokio únicamente con familiares cercanos. Por deseo expreso del artista, no habrá ceremonia pública ni reunión conmemorativa, y se pidió no enviar condolencias económicas ni flores.
Además de su trabajo en cine y anime, Miwa fue un reconocido cantante con temas como Yoitomake no Uta y un actor aclamado por su papel en Black Lizard (1968). Sobreviviente de la bomba atómica, durante toda su vida abogó por la paz y por eliminar los prejuicios y la discriminación, convirtiéndose en una de las primeras celebridades japonesas en hablar abiertamente sobre su homosexualidad.
El altar de su funeral fue ornamentado con rosas amarillas, sus favoritas, y el féretro se llenó con cartas de admiradores. En un mensaje manuscrito difundido por su agencia, Miwa dejó su filosofía: “La única arma para sobrevivir en un mundo como este son las palabras de amor. La llave para resolver todos los problemas de este mundo es el amor”.






