El taekwondo mexicano despidió este sábado a su figura fundadora. El Gran Maestro Dai Won Moon, considerado el padre de esta disciplina en el país, falleció a los 83 años de edad, confirmó la organización MoonMoo Won – Moo Duk Kwan a través de sus redes oficiales. La Federación Mexicana de Taekwondo también informó que el deceso ocurrió en San Miguel de Allende, Guanajuato. adfea829
Nacido en Corea del Sur el 19 de enero de 1943, Moon llegó a México en 1969 con la misión de introducir un arte marcial entonces desconocido. Ese mismo año fundó la escuela Moo Duk Kwan, la primera del país, y comenzó a formar a los entrenadores que expandieron la disciplina a todo el territorio nacional. En 1975 se naturalizó mexicano.
“Decir su nombre es hablar de los orígenes mismos del taekwondo como arte marcial. Fue testigo y protagonista del nacimiento de esta disciplina; fue de los primeros en darle forma, identidad y alma a lo que hoy millones practican en el mundo entero”, publicó la organización que fundó. Lo describieron como pionero, guardián de la tradición y referente de la integridad técnica y espiritual, reconocido por los grandes maestros internacionales.
Moon no solo enseñó patadas y defensas. “Sembró en miles de alumnos una filosofía de vida basada en el honor, el respeto, la disciplina y la superación constante”. Su legado, señalaron sus alumnos, “no vive en las medallas ni en los títulos, sino en el corazón de cada persona que tuvo el privilegio de pisar un doyang bajo su guía”.
Desde 1973, cuando iniciaron los Campeonatos Mundiales, México estuvo representado por atletas de la escuela de Moon. Él mismo entrenó y financió a los seleccionados hasta 1983. En 1975 impulsó la creación de la Federación Mexicana de Taekwondo. Hoy el país suma más de 1.5 millones de practicantes y 3,500 escuelas, y más de 40 medallistas mundiales.
La organización MoonMoo Won – Moo Duk Kwan agradeció “su entrega incondicional, su paciencia, su sabiduría y por la enseñanza del verdadero camino del guerrero, el cual se construye con humildad y rectitud”. Añadió que “su voz seguirá resonando en cada charyot, en cada defensa, en cada paso de quienes hoy formamos parte de su gran familia”.
A los 20 años, Moon ya impartía clases en Estados Unidos antes de elegir a México como su hogar. “Que haya elegido a México como su hogar, y a nuestra gente como su familia, fue un regalo que quizás no supimos dimensionar del todo en vida, pero que hoy sentimos con todo el peso de su ausencia”, expresó la escuela.
Le sobreviven generaciones de cintas negras, entrenadores, seleccionados olímpicos y millones de niños que hoy visten el dobok. El deporte nacional está de luto.





