Lo que debía ser el fin de una travesía migratoria y el inicio de su proceso de repatriación se convirtió en una pesadilla. Más de un centenar de ciudadanos venezolanos que habían sido deportados desde los Estados Unidos quedaron atrapados bajo los escombros tras el colapso del hotel donde fueron alojados por las autoridades locales, apenas unas horas antes de que el doble terremoto de magnitud 7.2 y 7.5 devastara la costa del país.
El grupo de 146 migrantes —compuesto por 120 hombres, 19 mujeres y 7 niños— arribó al Aeropuerto Internacional de Maiquetía a bordo del vuelo de repatriación 164 procedente de territorio estadounidense. Tras pisar suelo venezolano, fueron custodiados por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y trasladados al Hotel Santuario La Llanada, una estructura ubicada en una zona empinada y de difícil acceso en la montaña de La Guaira, habilitada como centro sanitario y de procesamiento migratorio provisional.
Menos de tres horas después de su ingreso, el violento movimiento telúrico pulverizó el inmueble.
Una trampa mortal en la montaña
De acuerdo con los testimonios de los pocos sobrevivientes que lograron salir por su propio pie, el pánico se apoderó del lugar cuando las paredes comenzaron a fracturarse. Familiares de las víctimas han denunciado en redes sociales que presuntamente se les impidió salir del edificio en los primeros instantes del sismo.
«No teníamos ni tres horas en ese lugar cuando empezó el desastre. Todo se derrumbó y nos dejaron solos. Yo salí gracias a otro compañero del vuelo que me ayudó a salir de abajo de los escombros, y juntos ayudamos a un niño y a otra muchacha», relató Jenny Rodríguez, una de las sobrevivientes del colapso.
Hasta el momento, apenas una veintena de los pasajeros de ese vuelo han sido reportados con vida o localizados en refugios cercanos y comandos de la Guardia Nacional, desde donde algunos lograron comunicarse con sus familias en el interior del país o en Estados Unidos.
Angustia familiar ante la falta de información oficial
La desesperación crece entre los familiares de los retornados. A casi una semana del desastre, el gobierno venezolano no ha publicado una lista oficial de las víctimas, heridos o sobrevivientes específicos de este contingente migratorio, complicando el panorama en medio de una emergencia nacional que ya supera los 1,700 fallecidos en todo el país.
A través de plataformas digitales y brigadas civiles de búsqueda, los familiares han difundido fichas con los nombres y fotografías de sus seres queridos, recorriendo los hospitales colapsados de la región y de Caracas. Las labores de rescate en el sitio del siniestro se han visto severamente retrasadas debido a las condiciones geográficas del terreno; los accesos estrechos y los daños en los puentes de conexión en la parroquia de Caraballeda impiden el ingreso oportuno de grúas y maquinaria pesada indispensable para remover las toneladas de concreto que aún sepultan a decenas de personas.





