PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En la antesala del Día Internacional de las Mujeres, autoridades de la Ciudad de México comenzaron a instalar vallas metálicas en edificios del Centro Histórico y anunciaron una iluminación especial en el Zócalo capitalino, punto donde concluirá la movilización del 8 de marzo.
Desde el jueves se colocaron estructuras metálicas de hasta tres metros de altura alrededor de inmuebles ubicados en el primer cuadro de la ciudad, entre ellos el Palacio Nacional y otros edificios históricos. Las vallas buscan resguardar las fachadas durante la protesta y, aunque delimitan algunas áreas, la plancha del Zócalo permanecerá abierta para la llegada de las manifestantes.
Como parte de las actividades programadas para la conmemoración, el gobierno capitalino también prevé iluminar el Zócalo con luces de color morado, tono asociado al movimiento feminista. La intervención forma parte del programa cultural “Tiempo de Mujeres” impulsado por la administración local.
La iluminación se activará desde el sábado y contempla la proyección en la plancha de la plaza del mensaje: “Mujeres, siempre vivas, siempre libres, siempre iguales”. Se trata de la primera vez que el Zócalo contará con una intervención de este tipo específicamente con motivo del 8M, ya que este tipo de montajes suelen reservarse para celebraciones como el Grito de Independencia o el Día de Muertos.
La marcha está convocada para las 11:00 horas en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, ubicada sobre Paseo de la Reforma, desde donde partirán contingentes rumbo al Zócalo.
La instalación de vallas alrededor de edificios públicos se ha convertido en una práctica recurrente durante las protestas feministas en los últimos años. Las autoridades argumentan que la medida busca proteger inmuebles históricos y prevenir confrontaciones.
No obstante, organizaciones feministas han cuestionado esta estrategia al considerar que prioriza la protección de edificios por encima de la seguridad de las mujeres. En respuesta, autoridades federales han señalado que los cercos pretenden evitar daños y garantizar el desarrollo de las manifestaciones.
Medidas similares también se han reportado en otras entidades del país, como Jalisco y Nuevo León, ante las movilizaciones previstas por el 8 de marzo. En México, el contexto de violencia de género sigue siendo una de las principales demandas del movimiento feminista, en un país donde se estima que alrededor de diez mujeres son asesinadas cada día.






