PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Cozumel se ha convertido en un botín político para el líder estatal de «La Mafia Verde», Renán Sánchez Tajonar y el ex priista José Luis Chacón Méndez, alcalde en turno, los dos trabajan en contra de Morena en pos de la alcaldía por encima de los principios de austeridad de la Cuarta Transformación; aparte de cínicos, son el ejemplo vivo de la corrupción.
Con publicaciones en sus redes sociales demostraron su ‘poder político’ según ellos: «Un gusto platicar en #Cozumel con el ex gobernador de Quintana Roo Félix González Canto», demostrando que Tajonar y el PVEM en su ambición pueden vender su alma alma al diablo ya que no estamos ante una renovación política, sino ante la continuidad disfrazada. González Canto no regresa: nunca se fue. Su influencia se mantiene, ahora bajo el color verde, con las mismas redes de poder que antes operaban bajo el rojo del PRI. González Canto también es ejemplo de corrupción, durante su administración creció el saqueo de terrenos nacionales, el crimen se ancló como nunca y los desvíos de recursos nunca fueron sancionados.
La publicación generó comentarios, especulaciones y lecturas políticas comenzaron a multiplicarse en cuestión de horas, pues no es para menos. Durante años, los grupos que ambos representan caminaron por rutas distintas, en ocasiones antagónicas; no necesariamente enemigos declarados, pero sí actores que no habían logrado congeniar en el complejo tablero político del estado.
Y es que en Quintana Roo, la política no se transforma, se recicla. El PRI se hunde en la irrelevancia, mientras el Verde se convierte en refugio de los mismos actores que ya demostraron su capacidad para simular y perpetuar privilegios., lo cierto es que en su desesperación por buscar ser candidato a la presidencia de Cozumel, Renán Sánchez Tajonar se alió con el PRI para que en una alianza con el Verde Ecologista lo apoyen para favorecerlo; el Verde y el PRI siempre han sido uno mismo, aprovechando esa cercanía, Renán Sánchez se reunió con Félix González Canto comprometiéndose a seguir con los mismos vicios priistas en el gobierno.
Durante décadas, el PRI en Quintana Roo fue sinónimo de poder absoluto. Gobernadores como Félix González Canto controlaban la agenda legislativa, aprobaban presupuestos sin contrapesos y mantenían una maquinaria electoral que parecía invencible, pero en 2016 marcó el fin del ciclo priista: la pérdida de la gubernatura abrió una grieta que se convirtió en abismo y en esta elección venidera se prepara su extinción estatal.
A esa publicación siguió la difusión masiva de Chacón Méndez sosteniendo una reunión con Javier Aguirre Cruz, líder morenista en la isla del movimiento; el presidente municipal buscó arropamiento con las bases de Morena que lo han acusado de traidor, de advenedizo, de saquear el presupuesto y obedeciendo a intereses de grupos priistas como el de González Cantó que le retiraba su respaldo, ahora sólo se queda con los los pocos desechos de guerra del borgismo en la Isla de Cozumel.
En las publicaciones se ponderaba la capacidad política y operadora del obeso alcalde a su paso por el PRI; «Si alguien entiende de política territorial, de tiempos y de anticipación estratégica, es José Luis Chacón. Su trayectoria lo ha mostrado como un operador fino, con lectura clara de escenarios y con capacidad para adelantarse a los movimientos del adversario. No es improvisado. No actúa por impulso. Sus apariciones públicas, políticamente hablando, suelen responder a cálculos ya pensados», se lee en un post.
«En la elección pasada Chacón y Renán caminaron juntos pero es un secreto a voces que su relación política no es la mejor en este momento. Las diferencias existen, y en política las distancias rara vez son accidentales. Si hoy el alcalde aparece enviando señales hacia una corriente morenista específica, el mensaje trasciende…Más aún cuando se trata de un presidente municipal que no solo opera políticamente, sino que además gobierna con respaldo ciudadano tangible. Su administración ha mantenido presencia en territorio, ejecución de obra pública, atención ciudadana constante y un manejo político que le ha permitido conservar gobernabilidad en un entorno siempre competitivo. Ese trabajo de gobierno le da margen, legitimidad y capital político».
En concreto dos mafiosos añejos del PRI, buscan buscan debilitar y socavar a las bases de Morena; José Luis Chacón no tiene segura la reelección, mucho menos una diputación para ceder el espacio a un verdadero morenista fundador del movimiento lopezobradorista; Chacón Méndez siempre trabajó con cuadros priistas a quienes benefició en el ayuntamiento cuando triunfó arropado por Morena.
Por su parte Renán Sánchez quien representa a todo el pasado corrupto y renovado del Verde en Quintana Roo, busca refugio con otro corrupto de cepa: Felix González Canto, todo están aliados para derrocar a las bases de Morena en Cozumel y de paso en Quintana Roo, esa es su estrategia, porque todos los actores involucrados incubaron por años la misma lógica: uso instrumental de la institucionalidad, concentración de poder ejecutivo, reproducción de élites familiares y cuando esas ‘fuerzas políticas’ comparten métodos y disputan el mismo territorio, las alianzas se vuelve inviables y sus actos lo están demostrando, el PRI y el PVEM buscan su sobrevivencia y José Luis Chacón protección e impunidad en las bases de Morena a las que en la elección pasada ninguneó y pisoteó.
La descomposición de la coalición gobernante comienza donde la oposición tradicional ya no existe. Cuando no hay enemigo externo, el autoritarismo coalitionero devora a sus propios componentes.








