PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, viajó este viernes a Pakistán para participar en negociaciones clave con Irán, en un intento por poner fin al conflicto que ha elevado la tensión internacional y afectado la economía global.
Previo a su salida, Vance se mostró moderadamente optimista sobre el desarrollo de las conversaciones, aunque advirtió cautela: “Tenemos muchas ganas de que comience la negociación… ya veremos”, declaró ante medios.
El viaje se concreta luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, pusiera en duda su asistencia por motivos de seguridad. No obstante, el vicepresidente decidió acudir en el marco de un frágil alto el fuego de dos semanas entre Washington y Teherán.
Vance señaló que Estados Unidos está dispuesto a dialogar, siempre y cuando exista voluntad genuina por parte del gobierno iraní. “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, estaremos dispuestos a tenderles la mano; si intentan engañarnos, el equipo negociador no será receptivo”, advirtió.
Las negociaciones se desarrollan en un contexto crítico para la economía mundial, marcado por el aumento en los precios de los hidrocarburos tras el bloqueo de Irán al paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, ruta clave por la que transita cerca del 20% del petróleo global.
Uno de los objetivos centrales del diálogo será precisamente la reapertura de esta vía estratégica, además de consolidar el alto el fuego en un conflicto que inició el pasado 28 de febrero.
Vance también reveló que recibió directrices claras de Trump sobre el rumbo de las negociaciones, aunque evitó detallar los lineamientos específicos.
En paralelo, persisten tensiones en la región, particularmente por los ataques de Israel en Líbano contra Hizbulá, situación que complica la interpretación y cumplimiento del alto al fuego. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha mantenido su postura de continuar con las operaciones, pese a los llamados de Washington para reducir la ofensiva.
Las conversaciones en Islamabad se perfilan como un punto crucial para estabilizar la región y mitigar el impacto económico global derivado del conflicto.






