Asistir el domingo a la vuelta de la final del Clausura 2026 entre Pumas y Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario puede costar lo mismo que el enganche de un coche nuevo o la renta anual de un departamento promedio en la capital: hasta 267 mil 498 pesos en plataformas de reventa digital.
Mientras Pumas anunció precios oficiales de entre 400 y 1,150 pesos —472 en Cabecera Norte, 992 en Palomar Goya, sin contar cargos por servicio—, en Viagogo una entrada para Cabecera se ofrecía este martes en 267 mil 498 pesos, la cotización más alta detectada. En StubHub, los boletos iban de 12 mil 900 a 40 mil 421 pesos, con Pebetero desde 13 mil pesos. El contraste: el ticket más caro en reventa vale casi 200 veces su valor original.
La preventa exclusiva para socios y tarjetahabientes de Banca Mifel, realizada por Ticketmaster, colapsó desde temprano. Usuarios reportaron filas virtuales de más de 100 mil personas, pantallas con error al procesar el pago y caídas de la aplicación. “Ticketmaster liberó lo que quiso. No permitió comprar otras secciones que no fueran plateas y zonas preferentes. Fueron 500 pesos de puro recargo”, reclamaron aficionados en redes.
La locura de precios se explica por tratarse de la tercera final histórica entre Pumas y Cruz Azul, tras la de 1978-79 y 1980-81. La demanda se disparó luego de que los universitarios eliminaran al América y a Pachuca, y Cruz Azul dejara fuera a Atlas y Chivas. Para la ida del jueves en el Estadio Ciudad de los Deportes, la reventa también supera los 9 mil pesos por boleto.
Con 40 mil pesos, comparan usuarios, se puede viajar ida y vuelta a Europa, pagar vacaciones en un resort todo incluido o comprar una motocicleta. Ir a CU en reventa, en cambio, implica desembolsar hasta 267 mil pesos por un solo asiento.
Las autoridades no han anunciado operativos contra la reventa digital. Mientras tanto, los abonados de Pumas miran el colapso con su lugar asegurado. Para el resto, el domingo en Ciudad Universitaria tendrá un precio: el oficial, si alcanzaron boleto; o el de la especulación, si entran al mercado secundario.






