La cuenta regresiva para el Mundial 2026 desató protestas en el centro de Dallas, donde vecinos y estudiantes denunciaron la repentina desaparición del mural de ballenas que por casi 30 años cubrió dos paredes de un estacionamiento. Los trabajos para pintar encima de la obra, atribuida al artista Wyland, comenzaron este mes para dar paso a una pieza alusiva al torneo que inicia en junio.
“Veo ese mural casi todos los días camino a la escuela y luego un día lo estaban cubriendo con pintura. Fue increíblemente impactante que eso pudiera pasar tan rápido”, lamentó Katy Rose Cusick, alumna de último año de una preparatoria local de artes escénicas y visuales. Junto a su compañero Joshua Hurston, lanzó una petición en http://Change.org que ya reúne cientos de firmas de personas que crecieron viendo a las ballenas nadando sobre el concreto.
Wyland calificó la destrucción como “profundamente desalentadora”. En un comunicado, advirtió: “Cuando una pieza que ha tenido significado para generaciones puede ser borrada sin diálogo, plantea serias preguntas sobre cómo valoramos el arte público, a los artistas y a las comunidades a las que estas obras fueron creadas para servir”.
El comité organizador de la Copa del Mundo en la zona respondió que la nueva obra busca “capturar este momento histórico y reflejar la energía, la unidad y el espíritu global que rodean al Mundial 2026”. Agregó que se preservará “una parte” del mural de Wyland como homenaje a su impacto en la ciudad, aunque no detalló dimensiones ni ubicación.
Para los impulsores de la petición, la concesión es insuficiente. “Si no podíamos salvar necesariamente el mural, al menos podemos asegurarnos de que algo así no vuelva a ocurrir”, escribieron. El texto exige protocolos de consulta antes de intervenir arte público con valor comunitario.
Dallas será la ciudad con más partidos del Mundial: nueve encuentros en el AT&T Stadium de Arlington, casa de los Cowboys de la NFL. La derrama y la visibilidad del torneo aceleraron remodelaciones en el centro, pero también abrieron el debate sobre qué memoria urbana se sacrifica para recibir al evento.
Mientras las cuadrillas continúan cubriendo las ballenas, vecinos colocan flores y carteles con la leyenda “Save the Whales” en la base del muro. El nuevo arte mundialista se develará en junio. La petición sigue sumando firmas y exige al ayuntamiento una política clara: que el balón no borre la historia que ya estaba pintada.






