Gianni Infantino se quedó solo. La FIFA anunció este viernes que desiste de su plan para vender una participación del Mundial a inversionistas privados tras la rebelión frontal de cuatro de sus seis confederaciones.
«Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha generado divisiones que ya no favorecen el objetivo original», dijo Infantino en un comunicado. «Por lo tanto, esta propuesta no seguirá adelante».
El plan, presentado el martes bajo el nombre FIFA Forward Enterprise (FFE), contemplaba crear una filial independiente que controlaría los derechos comerciales y operativos del Mundial y de todos los torneos FIFA. La entidad, valorada por J.P. Morgan en 20,000 millones de dólares, vendería 20% de participaciones por 4,000 millones a fondos privados seleccionados por Thrive Capital, firma de Joshua Kushner, hermano del yerno de Donald Trump.
A cambio, Infantino prometió a las 211 federaciones multiplicar los apoyos: de 8 a 20 millones de dólares por ciclo, más un bono de 20 millones extra si aceptaban antes del 19 de septiembre, según reveló The Times. Si no, solo recibirían 2.7 millones.
La jugada provocó una tormenta. La UEFA amenazó el jueves con boicotear futuros Mundiales masculinos y femeninos, calificando la propuesta como un cruce de «una línea que nunca debería cruzarse». La Concacaf, con sus 41 asociaciones, la rechazó por unanimidad y denunció falta de consulta y de transparencia. La AFC y la CAF se sumaron el viernes, y la Conmebol, aunque más tibia, pidió «aclaraciones» y dijo que el fútbol no puede estar «por encima de su esencia».
El golpe final fue la renuncia de su asesor principal, Carlos Cordeiro, quien dimitió diciendo: «No puedo permanecer impasible mientras la FIFA considera vender una participación en la Copa Mundial. Es un mal negocio».
Es el segundo intento fallido de Infantino de privatizar activos de la FIFA, tras el proyecto secreto de 25,000 millones con SoftBank en 2018, también frenado por la UEFA.






