Lewis Hamilton marcó el ritmo en las primeras sesiones de ensayos libres del Gran Premio de Mónaco y se colocó como el hombre a vencer en las calles del Principado. El británico de Mercedes aprovechó al máximo el trazado más técnico del calendario para liderar la tabla de tiempos y enviar un mensaje claro a sus rivales: el siete veces campeón del mundo llega inspirado al circuito donde más disfruta correr.
Con neumáticos blandos y una puesta a punto fina para el sector del puerto, Hamilton fue constante vuelta tras vuelta. Su equipo trabajó en tandas largas para cuidar los neumáticos y en simulaciones de clasificación, donde el inglés encontró décimas clave en el sector del Casino. “El auto se siente conectado. Mónaco premia la confianza y hoy la tuvimos”, comentó tras bajarse del W15.
La jornada no fue igual para Sergio “Checo” Pérez. El mexicano de Red Bull vivió un viernes complicado que encendió las alertas en el garaje. Primero reportó falta de potencia y de inmediato su monoplaza sufrió un incendio en la parte trasera. Los mecánicos actuaron rápido para apagar las llamas y evitar daños mayores. Tras revisar el RB20, el equipo detectó que el problema venía de una fuga que afectó también al sistema de frenos.
Checo regresó a pista ya sobre el final de la segunda práctica, pero sin poder completar su programa. “Fue un día para olvidar. Perdimos tiempo valioso y ahora toca entender qué pasó con los frenos para llegar bien a la clasificación”, señaló el tapatío. En Mónaco, donde adelantar es casi imposible, cada minuto en pista vale oro.
Red Bull aseguró que revisará a fondo el sistema de refrigeración y frenos para evitar que se repita el incidente. Mientras tanto, Hamilton y Mercedes se fueron sonriendo del circuito. El británico lidera, Checo busca respuestas y Mónaco apenas calienta motores para una qualy que promete estar al límite.





