PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En el tablero político de Quintana Roo, el nombre de Rafael Marín Mollinedo ha comenzado a resonar no solo como un alto funcionario federal, sino como el último bastión de los principios fundacionales de Morena en el Caribe mexicano. Tras su paso estratégico por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), Mollinedo se perfila hoy como la figura de unidad que busca devolverle el estado a sus bases, distanciándose de las estructuras de poder que han dominado la entidad en años recientes.
El Sello de la Honestidad en Aduanas
Su gestión al frente de las aduanas del país no fue un encargo menor. Como hombre de confianza del proyecto de nación, Marín Mollinedo asumió el reto de sanear una de las instituciones más complejas del Estado. Su salida de la administración federal se interpreta en los círculos políticos no como un retiro, sino como un reagrupamiento estratégico.
«Rafa es un hombre de territorio, no de escritorio. Su paso por Aduanas confirmó su temple frente a la corrupción, una cualidad que hoy Quintana Roo reclama con urgencia», señalan voces cercanas a los fundadores del partido.
El Único Aspirante Libre de la «Mafia Verde»
Mientras otros aspirantes a la gubernatura han sido señalados por pactar con grupos de poder tradicionales o por someterse a los intereses de la llamada «Mafia Verde» —que ha extendido sus tentáculos en la política estatal—, Marín Mollinedo se mantiene como el único perfil con autonomía real.
Su trayectoria como fundador de Morena le otorga una legitimidad que otros candidatos, surgidos del oportunismo político, no pueden reclamar. Para las bases obradoristas, él representa la garantía de que el movimiento no se desvirtúe ni se entregue a agendas ajenas al bienestar del pueblo.
El Respaldo de un Sector Empresarial «Golpeado»
Uno de los fenómenos más interesantes de su virtual candidatura es el sólido respaldo que ha encontrado en el sector empresarial. Los generadores de empleo en Quintana Roo, desde pequeños comerciantes hasta grandes hoteleros, han manifestado un cansancio generalizado ante las políticas del actual gobierno estatal, que perciben como recaudatorias y distantes.
Honestidad Probada: El empresariado ve en Marín a un interlocutor serio y honesto, alguien que comprende la economía local.
Seguridad y Certeza: Ante la inestabilidad, su perfil ejecutivo en Aduanas y su experiencia previa en el desarrollo de zonas económicas generan confianza para la inversión.
Vínculo con las Bases: A diferencia de las élites actuales, Marín mantiene el pulso con la militancia de a pie, creando un puente único entre el capital y el bienestar social.
Un Futuro de Esperanza
La posible candidatura de Rafael Marín Mollinedo para 2027 (o los procesos internos previos) se presenta como la oportunidad de un «borrón y cuenta nueva». En un estado donde el crecimiento económico no siempre ha llegado a los hogares más humildes, su figura emerge como el equilibrio necesario: la rectitud del fundador y la visión de un administrador eficiente.
Quintana Roo se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la continuidad de una política servil a intereses particulares; por el otro, el retorno a la esencia de la transformación de la mano de un hombre que, según sus seguidores, «no tiene precio y sí tiene palabra».






