El sobrino de la Gobernadora exige que Pemex le pague una «quincena» a Campeche y lanza 12 puntos para «reparar» el daño histórico.
PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Lo que comenzó como una publicación en redes sociales se ha convertido en el tema de conversación obligado en los portales de Ciudad del Carmen y la capital. Gerardo Sánchez Sansores, una de las figuras más influyentes (y polémicas) del círculo cercano de Layda Sansores, lanzó hoy el llamado «Plan Carmen», una serie de exigencias radicales que buscan, según él, hacerle justicia a la entidad que más petróleo le ha dado a México.
Los puntos clave del conflicto:
-
La «Quincena» Petrolera: El punto más audaz exige que el Gobierno Federal entregue directamente al estado de Campeche el equivalente a 15 días de la producción total de crudo. Sánchez Sansores argumenta que «ya basta de que Campeche sea el cajero automático de México y reciba solo migajas».
-
La Disculpa Pública: El plan exige que la Federación, a través de la Presidencia, pida perdón formalmente a los campechanos por décadas de abandono e infraestructura deficiente, a pesar de la riqueza extraída de la Sonda de Campeche.
-
Amnistía Energética: Otra propuesta incluye el borrón y cuenta nueva en los recibos de la CFE para los sectores más vulnerables del estado, similar a lo que se intentó en Tabasco hace unos años.
La reacción de la oposición: La respuesta de los partidos de oposición no se hizo esperar. Líderes locales del PRI y Movimiento Ciudadano calificaron el plan como un «monumento al cinismo». Aseguran que «Seso Loco» está intentando desviar la atención de los pésimos resultados económicos de la actual administración estatal. Argumentan que mientras la familia Sansores exige recursos federales, Campeche ha sufrido un decrecimiento económico sostenido del 4% y una fuga masiva de capitales por la falta de incentivos reales.
¿Qué hay detrás? Analistas políticos ven en este «Plan Carmen» el lanzamiento no oficial de una candidatura o, al menos, la intención de Sánchez Sansores de posicionarse como el «defensor del estado» frente al centro del país, buscando sacudirse la imagen negativa que ha arrastrado en los últimos años.






