Washington anunció este jueves la imposición de aranceles del 25% a una lista de productos brasileños, luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos concluyera que varias prácticas del gobierno de Brasil restringen el acceso de empresas estadounidenses a su mercado.
La medida entra en vigor en 30 días y afecta exportaciones clave como acero, aluminio, etanol y productos manufacturados del sector automotriz. Según el informe final de la investigación 301, Brasil mantiene barreras no arancelarias, requisitos de contenido local y subsidios que “discriminan a los bienes y servicios de http://EE.UU.”, violando compromisos ante la OMC.
La Casa Blanca señaló que la decisión busca “nivelar el terreno de juego” y presionar a Brasilia para eliminar lo que considera prácticas desleales. El arancel del 25% se aplicará sobre un universo comercial estimado en 18,000 millones de dólares anuales, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio.
El gobierno brasileño rechazó la medida y la calificó como “unilateral y proteccionista”. El Ministerio de Relaciones Exteriores indicó que evaluará llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio y no descartó represalias comerciales sobre productos agrícolas y tecnológicos estadounidenses.
Cámaras empresariales de ambos países advirtieron sobre el impacto. La American Chamber of Commerce in Brazil estimó que los nuevos aranceles podrían elevar costos en cadenas de suministro compartidas, especialmente en autopartes y maquinaria. Por su parte, la Confederación Nacional de la Industria de Brasil pidió al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva abrir de inmediato una mesa de negociación para evitar una escalada.
Analistas señalan que la decisión llega en un momento de tensión bilateral por temas ambientales y de regulación digital. En 2025, http://EE.UU. ya había criticado a Brasil por retrasar licencias ambientales a proyectos de empresas estadounidenses y por impulsar leyes que afectarían a plataformas tecnológicas.
El Representante Comercial dejó abierta la posibilidad de retirar los aranceles si Brasil “adopta reformas verificables” en un plazo de 180 días. Mientras tanto, importadores estadounidenses deberán pagar el gravamen adicional o buscar proveedores alternativos.
Con esta acción, Washington suma a Brasil a la lista de socios comerciales bajo presión arancelaria, junto con China y la Unión Europea, en su estrategia para reducir el déficit y proteger sectores industriales considerados sensibles.






