La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una nueva advertencia por la rápida propagación del ébola en la República Democrática del Congo (RDC). El organismo elevó este miércoles a “muy alto” el riesgo de que el brote se convierta en una epidemia nacional, tras confirmar 82 casos, siete muertes confirmadas, 177 decesos sospechosos y casi 750 casos bajo investigación.
El brote, declarado el 15 de mayo, es causado por la variante Bundibugyo, una cepa para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados. La OMS ya lo había catalogado el domingo como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, aunque insiste en que no cumple criterios de pandemia.
“Estamos profundamente preocupados por la amplitud y la rapidez del brote”, declaró el director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus. El virus se concentra en la provincia de Ituri, al noreste del país, pero ya se detectaron casos en Kinshasa, a mil kilómetros del epicentro, y en Kampala, Uganda, donde un paciente falleció.
La detección tardía complica el control. El primer deceso ocurrió el 24 de abril en Bunia, pero la confirmación llegó semanas después. El cuerpo fue trasladado a Mongbwalu, zona minera con alta movilidad, lo que facilitó la dispersión. “No hemos identificado al ‘paciente cero’ y eso dificulta el rastreo”, explicó Anne Ancia, jefa del equipo de la OMS en RDC.
Expertos advierten que la cifra real podría superar los 1,000 infectados. Un estudio del Imperial College de Londres señala que los casos confirmados son solo una fracción, debido a la baja capacidad de diagnóstico y a la desconfianza de comunidades que ven la enfermedad como “mística”.
El conflicto armado, la minería informal y la destrucción de centros de salud agravan la respuesta. En Goma, personal sanitario reporta falta de equipo para aislar casos. “Cavamos tumbas sin guantes. Estamos muy expuestos”, relató Salama Bamunoba, voluntario local.
La OMS activó mecanismos de emergencia, envió toneladas de material y prueba un antiviral experimental, Obeldesivir. Mientras, pidió a los países no cerrar fronteras. México ya emitió aviso preventivo de viaje y recomendó vigilar síntomas 21 días tras visitar RDC o Uganda.
La variante Bundibugyo tiene letalidad de 30% a 50%. Sin vacuna, la contención depende de la detección temprana, aislamiento y funerales seguros. La OMS teme que el brote dure “varios meses”, como ocurrió en 2018-2020, cuando tardó dos años en controlarse.






